Basada en la novela de William Shakespeare. El duque Teseo ultima los preparativos de la boda de su hija Hipólita, al tiempo que aconseja a Egeo para que de su visto bueno al matrimonio entre su hija Hermia y Demetrio. Lo que Egeo no sabe es que Hermia está enamorada de Lysandra, mientras que la q ... Leer más
Basada en la novela de William Shakespeare. El duque Teseo ultima los preparativos de la boda de su hija Hipólita, al tiempo que aconseja a Egeo para que de su visto bueno al matrimonio entre su hija Hermia y Demetrio. Lo que Egeo no sabe es que Hermia está enamorada de Lysandra, mientras que la que de verdad está loca por Demetrio es Helena. En medio de tan curiosos enredos sentimentales, pululan las hadas y los duendes del bosque como Puck, que es el encargado de mezclar pociones mágicas que sirven para enamorar a los humanos.
| Género | Comedia, Fantasía, Romance |
|---|---|
| Título Original | A Midsummer Night's Dream |
| Director | Michael Hoffman |
| Protagonistas | Christian Bale, Michelle Pfeiffer, Stanley Tucci, Kevin Kline, Sam Rockwell, David Strathairn, Rupert Everett, Anna Friel, Dominic West, Sophie Marceau, Gregory Jbara, Calista Flockhart, Roger Rees, Max Wright |
| Año de producción | 1999 |
| Duración | 115 minutos. |
| Productor | Leslie Urdang, Michael Hoffman |
| Guionista | William Shakespeare |
| Música | Simon Boswell |
| País | Italia |
| Última modificación | André.Tinoco (Hace 3 semanas) |
Volvemos al mítico bosque de los duendes y las hadas, ese espacio natural que Shakespeare elige para que allí se desvanezcan las rígidas normas de comportamiento de la vida diaria y para que los personajes puedan dar rienda suelta a sus impulsos más genuinos, se atrevan a asomarse a sus costados más sombríos y ocultos y puedan jugar en libert ... Leer más Volvemos al mítico bosque de los duendes y las hadas, ese espacio natural que Shakespeare elige para que allí se desvanezcan las rígidas normas de comportamiento de la vida diaria y para que los personajes puedan dar rienda suelta a sus impulsos más genuinos, se atrevan a asomarse a sus costados más sombríos y ocultos y puedan jugar en libertad. El bosque es la noche, el sueño, la borrachera, el lugar donde se desencadena la locura amorosa, donde la pasión se desata imperiosamente y a primera vista o se paraliza y se seca al instante como alcanzada por un rayo. En el breve carnaval del bosque encantado quedan a la intemperie los deseos y las debilidades de los mortales; también su inconsecuencia. Nadie será el mismo después de haber vivido esa experiencia mágica orquestada por Oberón, el rey de los espíritus, y puesta en práctica por el malicioso y travieso Puck.
Volvemos al transitado bosque de Shakespeare, aunque con algunas modificaciones, no todas comprensibles ni suficientemente aprovechadas. Aquella imprecisa Atenas del original ha sido reemplazada por la Toscana del siglo XIX, donde "los escotes son altos, los padres rígidos y los casamientos rara vez una cuestión de amor". Y está el flamante invento de las bicicletas, que a Michael Hoffman parecen entusiasmarlo tanto y que lucen bastante extemporáneas en un bosque de leyenda superpoblado de seres inmateriales.
Después de los créditos con luciérnagas y mariposas que parecen anticipar una estética Disney, las primeras imágenes, vertiginosas y descriptivas, traen a la memoria al Kenneth Branagh de "Mucho ruido y pocas nueces". Pero la impresión se desvanece pronto, no tanto porque el cuento pierda vitalidad -ahí está Shakespeare siempre listo para salir en auxilio de sus adaptadores- sino porque es difícil establecer una línea coherente en la versión dirigida por Michael Hoffman.
La indecisión es visible tanto en los cambios de tono como en el desempeño de los actores: cada uno parece librado a su propia concepción y su propio estilo, de modo que Kevin Kline -beneficiado por la atención del director- puede hacer su brillante show componiendo a Bottom a cara limpia o en la piel del asno- y que Stanley Tucci puede sacar provecho de su simpatía natural y su gesto socarrón aunque su tipo físico no coincida demasiado con la imagen clásica del duende enredador.
Rupert Everett y Michelle Pfeiffer tienen la serena apostura de la pareja real cuyas disputas tanto inciden en el enredo general. Teseo e Hipólita se desdibujan en manos de David Strathairn y Sophie Marceau.
Miscelánea shakesperiana
Hay bellos escenarios naturales, un cuidado trabajo visual al que mucho contribuyen dos italianas expertas -la diseñadora de producción Luciana Arrighi y la vestuarista Gabriella Pescucci- y familiares melodías de ópera que sobornan el oído tanto como lo hacen los versos shakespearianos. Infaltable, también llega desde la banda sonora el encendido romanticismo de Mendelssohn.
Sólo el genio de Shakespeare es capaz de sobrevivir a tanta miscelánea. El ingenio del enredo, con dos parejas en perpetuo cambio de roles, hadas enamoradas de animales, rústicos puestos en el papel de actores y duendes que siembran el desorden de los instintos con sus filtros mágicos, supera los obstáculos de una puesta en escena sin objetivos claros y hasta brilla en plenitud en algunos momentos, sobre todo cuando en el centro de la acción está el irresistible Bottom de Kevin Kline.
El film puede ser útil para los más jóvenes y como introducción a Shakespeare. Es probable que Hoffman haya tenido en cuenta esa posibilidad cuando eligió para su cuarteto juvenil a los muy fotogénicos Anna Friel, Dominic West, Christian Bale y Calista Flockhart.
Fernando López


Cargando...