¡Al fin! Por una vez, la invasión alienígena no se produce en Nueva York, Los Angeles o Washington DC. La inmensa nave nodriza que oscurece el cielo se posa ahora apenas a unos cientos de metros sobre la línea de rascacielos de Johannesburgo. Y, a diferencia de lo que sucedía en Día de la Independencia, estos extraterrestres parecen haber ven ... Leer más ¡Al fin! Por una vez, la invasión alienígena no se produce en Nueva York, Los Angeles o Washington DC. La inmensa nave nodriza que oscurece el cielo se posa ahora apenas a unos cientos de metros sobre la línea de rascacielos de Johannesburgo. Y, a diferencia de lo que sucedía en Día de la Independencia, estos extraterrestres parecen haber venido en son de paz. O al menos no están en condiciones de hacer la guerra. Pertenecientes a una sumisa colonia obrera, desnutridos y hacinados en las bodegas de una embarcación que se quedó sin combustible para volver allí de donde ha venido, más de un millón de “langostinos” –como los nombra la sabiduría popular, por su horrible aspecto crustáceo– pasan a habitar el “Sector 9” de la ciudad. Que este sector no sea muy diferente al apartheid que hizo tristemente célebre a Sudáfrica es uno de los varios aciertos de la ópera prima de Neill Blomkamp, un nativo de Johannesburgo que sabe muy bien de qué está hablando.
Peter Jackson se dio cuenta cuando vio su corto Alive in Joburg, un borrador de su primer largo que Blomkamp filmó cuando tenía apenas 26 años. Y antes de que cumpliera los 29 ya tenía como productor al director de El señor de los anillos, que puso su nombre y sus recursos detrás de District 9. El primer acierto de la película es que sus ideas –que no son pocas– nunca se dejan ganar por la solemnidad. Hay un humor cáustico, muy corrosivo en casi toda la película que la hace aún más eficaz. Y ese humor empieza por concebir todo el proyecto como si fuera un informe especial para la televisión, con todos los clisés, simplificaciones y amarillismos a los que suelen ser afectos los noticieros de TV.
Este informe tiene la palabra supuestamente autorizada de periodistas, científicos y expertos, pero su protagonista es Wikus van der Merwe (Sharlto Copley), un funcionario más bien ridículo del consorcio privado Multi-National United al que el gobierno sudafricano ha asignado la seguridad del Sector 9 (un poco en la misma línea en que operan los ejércitos privados en Irak). Marido devoto de la hija del dueño de la empresa, que lo usa como un títere, Wikus es esencialmente un burócrata: cuando empieza la película se dedica a recorrer choza por choza el apartheid para que los “langostinos” –que ya llevan 20 años reproduciéndose en el Sector 9– firmen un consentimiento de desalojo por el cual van a ser removidos a un Sector 10, que promete tener comodidades y servicios equivalentes a los de Guantánamo.
Sucede que los “langostinos” no están muy dispuestos a colaborar y menos aún los nigerianos, otros descastados que no sólo comparten con los alienígenas el mismo ghetto sino que también lucran con la situación, vendiéndoles comida enlatada de gato –la favorita de los aliens–, armas y sexo. “Ya se sabe, donde hay pobreza extrema también hay corrupción”, afirma muy seria a cámara una de las entrevistadas por el documental televisivo. Mientras tanto, en sus infructuosos intentos por llenar los formularios, Wikus se contagia con la sangre alienígena, convirtiéndose en un preciado mutante, perseguido por la propia compañía a la que pertenece, que quiere experimentar con él. No es de extrañar, sin embargo, que la televisión lo presente como a un peligroso terrorista y que se le pida a la población que lo denuncie y colabore en su captura a través de la línea gratuita 0-800-STOP-WIKUS.
Si el salvajismo con el que el MNU elimina a los “langostinos” no es muy distinto a la manera en que se vuelan las cabezas de los muertos-vivos en las películas de George Romero, la estética trash de Sector 9 viene a recordar una película injustamente olvidada del holandés Paul Verhoeven, Invasión (1997), basada en la novela de Robert Heinlein. Es una pena que en su tramo final el film de Blomkamp se vuelva convencional y reduzca su efecto al de una mera película de acción, con Wikus como héroe-transformer, intentando que al menos un “langostino” y su pequeño hijo puedan escapar de la esclavitud a la que son sometidos en la Tierra. A pesar de quedarse sin combustible, como la nave que obtura el cielo de Johannesburgo, brilla tanto la primera mitad de Sector 9 que justifica una visita al ghetto.
Por Luciano Monteagudo
La pucha! Que película!
No estamos frente a una clásica historia de marcianitos... esto es algo distinto, y quizás se parezca un poco a varias películas, pero hay que analizarla muy en profundidad para ver eso, y si lográs zafar de ver la “matrix”, estás por sobre todas las cosas frente a una gran historia.
La realización es increíble ... Leer más La pucha! Que película!
No estamos frente a una clásica historia de marcianitos... esto es algo distinto, y quizás se parezca un poco a varias películas, pero hay que analizarla muy en profundidad para ver eso, y si lográs zafar de ver la “matrix”, estás por sobre todas las cosas frente a una gran historia.
La realización es increíble, porque logra fusionar tecnología con estilo de filmación de una manera perfecta, con una sincronización que hace creer todo.
Las actuaciones son perfectas, y el protagonista tiene una composición de personaje muy bien lograda.
Es difícil decir que se parece a tal o cual, porque se podría llegar a decir que es una mezcla de La caida del halcón negro con Cloverfield, y no estaría mal, y un amigo me mencionó a La mosca y obvio las “langostas” se parecen a un Depredador. Pero simplemente hay que sentarse y ver una buena historia y en eso Sector 9 marca una gran diferencia este año, y por eso se entiende el éxito del boca a boca en los Estados Unidos.
Y que transcurra todo en Sudáfrica, precisamente en Johannesburgo, una de las ciudades donde más se vivió el apartheid, hacen mucho más fuerte el relato. Esta película ambientada en los Estados Unidos hubiera sido una payasada...
Quizás unos 20 minutos menos le hubieran dado más ritmo al relato, pero cuando tengamos que recordar lo que nos dejó el cine en este 2009, Sector 9 ocupará su lugar con gran mérito propio. Para vivirla y sufrirla en el cine
La ciencia ficción ha sido uno de los géneros favoritos para concretar impiadosas miradas políticas. Este debut del joven guionista y director sudafricano Neill Blomkamp -un multipremiado realizador de cortometrajes y comerciales- se inscribe en esa tradición con una fantasía que promueve una inteligente alegoría respecto de los ghettos nazis ... Leer más La ciencia ficción ha sido uno de los géneros favoritos para concretar impiadosas miradas políticas. Este debut del joven guionista y director sudafricano Neill Blomkamp -un multipremiado realizador de cortometrajes y comerciales- se inscribe en esa tradición con una fantasía que promueve una inteligente alegoría respecto de los ghettos nazis, de la cárcel de Guantánamo, de los refugiados africanos que huyen de hambrunas y guerras civiles, y -claro- del apartheid que dominó la historia reciente de su país.
Pero en Sector 9 -una de las películas más sorprendentes (y rentables) de la temporada 2009- las víctimas del fanatismo, de la intolerencia y de la injusticia no son negros, gitanos, judíos, árabes, africanos ni presos políticos sino? una comunidad de 1.800.000 de aliens enfermos y hambrientos que llegaron a la Tierra hace 20 años a bordo de una gigantesca nave que quedó varada en el cielo de Johannesburgo. Confinados en villas miserias dominadas por la contaminación y la violencia que se mantienen fuertemente custodiadas para que no se mezclen con los humanos, los "langostinos" (como se nombra de manera despectiva a estos extraterrestres) deben ser relocalizados "por razones humanitarias" y para tranquilidad de la población civil.
El problema surge cuando el líder del operativo de traslado, un patético burócrata de la Oficina de Asuntos Alienígenas llamado Wikus Van De Merwe (Sharlto Copley), se infecta de forma accidental con fluidos de los extraterrestes y se transforma en la gran amenaza y, claro, en una víctima más de la xenofobia, del racismo y de la represión imperantes.
El film arranca como si se tratara de un falso documental televisivo (lo mejor de todo el relato) y luego alterna escenas dotadas de un humor negro y de los excesos propios del cine gore con otras en las que predominan los efectos visuales para la construcción de espectaculares escenas de acción (lo más parecido a cualquier tanque de Hollywood).
Sector 9 tiene sus aristas controvertidas (como la descripción ¿racista? de los traficantes nigerianos que se aprovechan de los "langostinos") y algunas reiteraciones y lugares comunes que afloran durante su segunda mitad. Pero, aún con sus pequeños desniveles y concesiones, estamos ante una película llena de ideas (dramáticas y visuales), de audacia y de desprejuicio que no resigna nunca su misión de entretener ni de denunciar las miserias y sinsentidos de estos tiempos modernos.
Diego Batlle
Si alguien pensaba que ya se habían planteado todos los puntos de vista en torno a la relación entre los humanos y los aliens en el mundo del cine, se llevará una gran sorpresa con Sector 9. La película se destaca por algo que no abunda hoy en las pantallas gigantes, como es tener una gran idea como sustento de una historia de ciencia ficción. ... Leer más Si alguien pensaba que ya se habían planteado todos los puntos de vista en torno a la relación entre los humanos y los aliens en el mundo del cine, se llevará una gran sorpresa con Sector 9. La película se destaca por algo que no abunda hoy en las pantallas gigantes, como es tener una gran idea como sustento de una historia de ciencia ficción. El aspecto en donde flaquea, lamentablemente, gira en torno a cómo se llevó a cabo el proyecto.
En un símil documental con declaraciones a posteriori y con muchas filmaciones que aparentan ser de cámara en mano, la historia nos ubica en un futuro no muy lejano, el año 2010 para ser más exactos, y la ruptura comienza ya desde la locación: lejos de situarnos en Nueva York, Japón o Washington, una nave extraterrestre se ha estacionado y flota sobre la ciudad sudafricana de Johannesburgo.
La MNU (una reformulación de las Naciones Unidas) decide desplegar una excursión hacia el OVNI y, en lugar de encontrar extraterrestres ávidos de destruir a la humanidad, hallan alienígenas desnutridos, necesitados de, irónicamente, ayuda “humanitaria”.
¿Qué hacer?
La Comunidad Internacional decide asilar a los cientos de miles de visitantes, creando campamentos para refugiados para estos seres de estatura similar a la de los humanos pero de apariencia que mezcla de crustáceo y cucaracha (de hecho, en la calle los hombres se refieren a ellos como “langostinos”). Pero los sudafricanos se cansan de convivir en Johannesburgo con los aliens y la MNU decide trasladarlos a un campo en las afueras. El responsable del operativo será el ingenuo Wilkus -Sharlto Copley-, encargado además de detectar las irregularidades que existan al interior del actual asentamiento. Claro que la movida no es tan humanitaria: bajo la pantalla de que están ayudando a los extraterrestres, lo cierto es que buscan controlar las armas y la tecnología que éstos han traído de su planeta.
El problema es que, tras un incidente en el operativo, Wilkus sufre una mutación y comienza a convertirse en un “langostino”. Y, de ser un funcionario intrascendente pero útil para la MNU, ahora deberá convertirse en un fugitivo para no ser sometido a experimentos por los propios humanos por los que otorgó prácticamente su vida en el trabajo.
La película termina demostrando cómo las personas se mueven simplemente por la codicia y el deseo de dominio, y que en realidad muchas de las cualidades que en las ficciones se les otorgan a los seres de otros planetas no son más que reflejos de lo peor que tienen los hombres en su interior. El mensaje puede ser un tanto desalentador: incluso aquello que parece ser una buena causa esconde un negociado detrás.
Sector 9 fue el gran suceso del cine de este año a nivel internacional. Producida por el afamado director Peter Jackson (El señor de los anillos), este proyecto sin muchas expectativas fue un éxito de taquilla y despertó el interés sobre el joven director Neill Blomkamp. Además, es necesario destacar la labor del actor Sharlto Copley.
Como mencioné al principio, la estructura de pseudo documental puede tornarse un tanto tediosa en algunos puntos de la historia que precisarían un poco más de ritmo, pero es elogiable sobre todo la idea y el sustento detrás de la realización.
Desde Metrópolis (Fritz Lang, 1927), el gran cine de ciencia ficción no sirve tanto para advertirnos de un futuro catastrófico e indeseable sino, más bien, para que volteemos a ver el desastre que tenemos en el presente: las amenazas de aquí y de ahora. De esto trata, precisamente, Sector 9 (District 9, EU-Nueva Zelanda-Sudáfrica, 2009), la e ... Leer más Desde Metrópolis (Fritz Lang, 1927), el gran cine de ciencia ficción no sirve tanto para advertirnos de un futuro catastrófico e indeseable sino, más bien, para que volteemos a ver el desastre que tenemos en el presente: las amenazas de aquí y de ahora. De esto trata, precisamente, Sector 9 (District 9, EU-Nueva Zelanda-Sudáfrica, 2009), la energética e inventiva opera prima del protegido de Peter Jackson, Neill Blomkamp. Y aunque, por su ubicación geográfica, esta trepidante película de ciencia ficción puede entenderse como una clara alegoría de la perversidad del apartheid sudafricano, la realidad es que su trama bien podría extrapolarse a muchos otros lugares: los ghettos africanos o asiáticos en Europa, el sur segregacionista en los Estados Unidos, las ciudades perdidas en América Latina. Estamos en Johannesburgo. Hace 20 años una enorme nave espacial se estacionó en los cielos sudafricanos y cientos de miles de extraterrestres —una raza pobre, inarticulada, desplazada de su planeta— bajaron a tierra. Esos despreciados “gambas” —una especie de cruza de insectos y langostinos— han sido recluidos en el Distrito 9 del título: un lamentable campo de refugiados en donde los aliens son explotados, engañados y alimentados con comida para gatos. Un ascendente burócrata, Wikus van der Merwe (Sharlto Copley), que trabaja para una todopoderosa megacorporación, es asignado para desalojar a los millones de “gambas” que hay en la actualidad con el fin de enviarlos a un peor sitio, pero el contacto de Wikus con un alien particularmente inteligente hará que su visión del problema cambie drásticamente. Blompkamp alterna, no siempre con la mejor consistencia, una acezante puesta en imágenes objetiva a través de la cual seguimos los pasos del desafortunado/heroico Wikus, con amplios segmentos de un falso documental que está formado por varias entrevistas a sociólogos, una serie de noticias televisivas, tomas provenientes de cámaras de seguridad. Hasta hay por ahí un video-reportaje en el cual el propio Wikus aparece frente a nosotros mostrando su inocente transparencia racista: los “gambas” y nosotros somos diferentes y debemos vivir separados. Es lo mejor para nosotros y para ellos. Y, por favor, firme en la línea punteada y no arme más alboroto. Nosotros sabemos lo que le conviene.
Por Ernesto Diezmartínez
Sector 9
"Muy Buena"
"Después de ver tantos tanques de Hollywood super promocionados en este 2009 y que me han provocado alguna que otra decepción, llega al cine: DISTRITO 9. Una alegría enorme por una pequeña película que la hace aún más grande por su “bajo presupuesto” de 30.000.000 de doláres. Una vez más se demuestra que con ingenio y buenas ideas se pueden contar historias novedosas y buenas.
El film es muy interesante, se ve que que quiso tocar un tema social realizando una comparación con el apartheid. Al principio DISTRITO 9 es un documental y drama pero luego deviene en un thriller , con buenas dosis de acción y suspenso. Todo filmado con mucha cámara en mano. Los efectos especiales suman a favor de la trama, no se trata solamente de una película de efectos especiales. Estos se complementan a la historia y la hace más creíble por su buena calidad. Cabe destacar en un punto aparte la excelente interpretación de su protagonista, un hasta ahora desconocido Sharlto Copley. Su trabajo es muy bueno. Lleva el peso de la historia, un personaje simplón debido a equis problemas de la trama muta su carácter, y yo le creó lo que me vende este actor. Otro ítem que me gustó es la música, muy buena. El guión es correcto, se podría haber explayado en explicar otras cosas de la historia, pero esta bien.
Aplaudo y agradezco esta muy buena ópera prima del director Neil Blomkamp.
"