Aquéllos que esperen ver a un hombre de calzas saqueando a los ricos para darles a los pobres en los bosques de Sherwood, mejor que se recuesten en sus butacas, disfruten la película y esperen a la secuela de esta Robin Hood del dúo Scott/Crowe, la misma pareja de Gladiador.
Tras los muchos cambios que fue teniendo el guión, con Crowe primer ... Leer más Aquéllos que esperen ver a un hombre de calzas saqueando a los ricos para darles a los pobres en los bosques de Sherwood, mejor que se recuesten en sus butacas, disfruten la película y esperen a la secuela de esta Robin Hood del dúo Scott/Crowe, la misma pareja de Gladiador.
Tras los muchos cambios que fue teniendo el guión, con Crowe primero para personificar al Sheriff de Nottingham hasta esta suerte de precuela del arquero nacional y popular, la película une el clasicismo de Scott -historia lineal, escenas bien construidas, montaje perfecto, atildada reconstrucción de época- con una crítica a las intrigas palaciegas, el heroísmo no siempre bien entendido y hasta la democratización de los terratenientes ingleses cuando ven puestos en peligro sus derechos. y sus bolsillos.
Scott toma a Robin de regreso de las Cruzadas, acompañando al Rey Ricardo Corazón de León. El y su guionista Brian Helgeland (Río Místico) se toman algunas libertades con ciertos hechos históricos, pero el deseo del Príncipe Juan por acceder al trono una vez muerto Ricardo, la traición de los ingleses y el poder expansivo e imperial de Francia por apoderarse de Inglaterra están más que como telón de fondo de la historia.
Porque, insistimos, no es éste el Robin Hood ni de Errol Flynn, ni de Kevin Costner ni el zorrito dibujado por Disney en 1973. Robin se hace pasar por Sir Robert Loxley, un noble que acompañaba al Rey, y entrega en Londres el casco de Ricardo para partir a Nottingham. Allí se encuentra con Lady Marian (Cate Blanchett, mujer de arcos tomar) y el padre de Loxley (Max Von Sydow), a quienes cuenta la verdad. A todo esto, Robin ya comenzó a formar su grupejo de rebeldes, con el Pequeño Juan y el falso monje.
Todo lo que ocurra en Nottingham estará lejos de ofrecer aventuras propiamente dichas. Scott prefiere que la historia se desande por el camino de los diálogos más que de las acciones, dejando para la gran batalla final, en los acantilados, el clímax emocional.
Es cierto que muchos extrañarán la grandilocuencia de las batallas con que el mismo director bañaba en sangre y violencia Gladiador, en especial el comienzo del filme ganador del Oscar. Lo que no extrañarán es ver a Crowe con el mismo corte de pelo que en aquella película. Y si antes blandía la espada, ahora es el arco o el martillo con el que imparte, ejem, justicia por mano propia.
Hay algo evidente en el cine de Scott, y en particular en los relatos históricos que filma: los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, con armas filosas, no tienen parangón alguno con las guerras del siglo XXI. El combate frente a frente, a caballo o de a pie, generan una cercanía que redunda en empatía con los protagonistas.
Scott volvió a secundar a Crowe, a quien el personaje le cae como anillo al dedo, con un notable elenco: Blanchett, Von Sydow, William Hurt, Mark Strong, Oscar Isaac, Danny Huston, todo para que la historia se siga con sumo interés, haya o no haya sangre y peleas. Así vale la pena.
Robin Hood
accion/drama (EE.UU./Inglaterra, 2010) 138' SAM 13 direccion Ridley Scott interpretes Russell Crowe, Cate Blanchett, Mark Strong, William Hurt salas Monumental, Abasto, Cinemark Palermo, Showcase Belgrano
Aunque todo el mundo ha escuchado sobre Robin Hood, sus adaptaciones fílmicas nunca han ido más allá de una historia idealizada sobre un héroe que robaba a los ricos para ayudar a los pobres. Sin embargo, Ridley Scott hace a un lado esa mitología para mostrar los orígenes del personaje, los cuales inician en las Cruzadas, pero tienen un desar ... Leer más Aunque todo el mundo ha escuchado sobre Robin Hood, sus adaptaciones fílmicas nunca han ido más allá de una historia idealizada sobre un héroe que robaba a los ricos para ayudar a los pobres. Sin embargo, Ridley Scott hace a un lado esa mitología para mostrar los orígenes del personaje, los cuales inician en las Cruzadas, pero tienen un desarrollo nunca antes visto hasta ahora.
Una de las grandes incógnitas sobre este filme era la participación de Russell Crowe, quien se dijo estaba fuera de forma, viejo, y con un aspecto físico que remitía demasiado a Maximus, de Gladiador. Sin embargo, el australiano ofrece una actuación sólida al presentar un personaje menos romántico y más humano, quien a pesar de ser noble en sus acciones, nunca es movido por una lealtad ciega hacia el Rey Ricardo. Del mismo modo, Cate Blanchett cambia la imagen tradicional de Marian para convertirla en una mujer fuerte a causa de la vida dura, pero con momentos de fragilidad.
Sin embargo, lo más destacado del filme es que lejos de mostrar simples combates de Robin con el Príncipe Juan y el Sheriff de Nottingham, Scott convierte a estos personajes en villanos secundarios frente a una amenaza mayor. Aún así, los aficionados de la historia quedarán satisfechos al atestiguar los comienzos de esta eterna rivalidad y el inicio de la leyenda que todos conocemos.
–Luis Miguel Cruz
El personaje de leyenda de Robin de los Bosques es de los que más veces se ha llevado al cine y la televisión, con cerca de un centenar de versiones. Casi todas cuentan las andanzas de este proscrito refugiado en los bosques de Sherwood, pero Ridley Scott no quería hacer una vez más esas aventuras, sino contar el principio y acabar cuando ésta ... Leer más El personaje de leyenda de Robin de los Bosques es de los que más veces se ha llevado al cine y la televisión, con cerca de un centenar de versiones. Casi todas cuentan las andanzas de este proscrito refugiado en los bosques de Sherwood, pero Ridley Scott no quería hacer una vez más esas aventuras, sino contar el principio y acabar cuando éstas comienzan.
La historia se inicia con la batalla en la que muere Ricardo Corazón de León y el destino hace que Robin de Longstridge sea quien le devuelva la corona a su madre, Leonor de Aquitania. Se hace pasar por el marido de Lady Marian y acaba defendiendo a Inglaterra de la invasión de los franceses, luchando junto al Rey Juan sin Tierra, quien ha sumido al país en el hambre y la pobreza debido a los elevados impuestos; aunque el monarca se compromete a defender los derechos humanos y sus libertades, finalmente acaba negándolo y declarándolo proscrito.
El guión de Brian Helgeland renuncia al romanticismo y la aventura y hace un relato serio, con el rigor propio del cine histórico británico y la espectacularidad habitual de las películas americanas de este género. Para ello humaniza al héroe, intelectualiza la historia, sacrifica un poco de acción, aunque también la hay en los asaltos a los castillos y las luchas contra los soldados que recaudan los impuestos en esa época tan convulsa o en la batalla de la invasión francesa.
Recordemos que Ridley Scott comenzó en el cine de época con “Los duelistas” (1977) y sabe manejar la historia, crear una notable ambientación, aunque en este caso se base en un personaje de leyenda y pueda contarla como quiera.
Esta es la versión del siglo XXI que, como las generaciones anteriores tuvieron la suya, ya sea la de Michael Curtiz, la de Disney, la de Richard Lester o las más recientes de Kevin Reynolds y John Irvin, todas interesantes; esta es al menos tan digna como aquellas. A diferencia de esas otras no cuenta lo de siempre sino algo distinto, la historia de un hombre atormentado por su pasado, sin la aureola de héroe, que eso ya vendrá después.
Es pues el relato de su lucha por sobrevivir a la corrupción y al poder de un rey injusto, contra los nobles que explotan a los campesinos y contra la Iglesia que utiliza el nombre de Dios para justificar sus acciones y se apropia del grano de los pobres, defendiendo así a los más débiles en esos tiempos de crisis.
Scott hace un film brillante, con todo lujo, aunque a veces echemos de menos la leyenda, que comienza al final, con ritmo trepidante, magnífica puesta en escena, un maravilloso reparto con una espléndida Cate Blanchett y notables secundarios, fantástica dirección artística y espectacular banda sonora de Marc Streitenfeld que realza la bella fotografía de John Mathieson.
Ridley Scott ha ido a lo seguro y propone con éste nuevo Robin Hood (EU-Gran Bretaña, 2010) un regreso a los caminos ya andados en Cruzada (2005) y Gladiador (2000), y lo hace al lado del gran protagonista de ésta última: Russell Crowe. El actor aporta su eficaz carisma para encarnar no tanto al héroe que el cine nos tiene acostumbrados, sino ... Leer más Ridley Scott ha ido a lo seguro y propone con éste nuevo Robin Hood (EU-Gran Bretaña, 2010) un regreso a los caminos ya andados en Cruzada (2005) y Gladiador (2000), y lo hace al lado del gran protagonista de ésta última: Russell Crowe. El actor aporta su eficaz carisma para encarnar no tanto al héroe que el cine nos tiene acostumbrados, sino al personaje apegado a las leyendas originales. Se trata del arquero fugitivo al servicio del ejército de Ricardo Corazón de León, enfrentando a los franceses, que regresa a Inglaterra para trastocar el equilibrio de poder entre el Rey Juan -hermano de Ricardo- y sus súbditos. A su vez, defiende en la aldea de Nottingham a la valiente mujer (Blanchett) de un caballero muerto en una emboscada. Además de convertirse en una suerte de Shane, el desconocido (George Stevens, 1953) defendiendo a la viuda Lady Marian (Blanchett) y de conformar un grupo de forajidos/mercenarios/protectores, Robin Longstride es convencido por el anciano y ciego Sir Walter Loxley (Max Von Sydow) de ocupar el lugar de su hijo asesinado, lo que le lleva a su vez, a recordar la muerte de su propio padre. Es decir, el Robin Hood de Scott y Crowe, se encuentra muy lejos de las acrobáticas hazañas escapistas a cargo de Douglas Fairbanks y Errol Flynn (el mejor de todos), al igual que de la épica crepuscular protagonizada por un maduro Sean Connery como sucede en Robin y Marian (Richard Lester, 1976). Pero sobre todo, está lejos del arquetipo hollywoodense para lucimiento de Kevin Costner. Se trata de un relato de honor y hombría, una suerte de sucia epopeya medieval, en la que se ha dejado de lado las mallas y los sombreros de pluma al igual que otros personajes característicos como el Sheriff de Nottingham. No faltan los momentos humorísticos a cargo del borrachín Fray Tuck, o del Pequeño John. Ni la música y los bailes alrededor de una fogata, así como los breves escarceos románticos. El filme se centra en un relato de heroísmo, cargado de ágiles y eficaces secuencias de acción con impresionantes asaltos a castillos y centenares de extras, flechas silbando en el aire y la ferocidad del acero, con un impresionante y bello clímax donde los villanos tienen su merecido para rematar con una extraordinaria secuencia de créditos que vale por todo este entretenido filme.
Robin Hood podría ser mejor si no durara tanto, y es que a pesar de no ofrecer algo nuevo en cuestión cinematográfica, – una historia épica, con mismas secuencias de batalla, actuaciones parecidas - deja un buen sabor de boca al finalizar la proyección de la película. El punto en contra sobre la mancuerna entre Ridley Scott y Rusell Crowe ... Leer más Robin Hood podría ser mejor si no durara tanto, y es que a pesar de no ofrecer algo nuevo en cuestión cinematográfica, – una historia épica, con mismas secuencias de batalla, actuaciones parecidas - deja un buen sabor de boca al finalizar la proyección de la película. El punto en contra sobre la mancuerna entre Ridley Scott y Rusell Crowe es: no se puede evitar recordarlo como Maximus en Gladiador, es muy similar y no hay alguna identidad bien definida para el Robin Hood encarnado en Crowe.
Cate Blanchet no ocupa de un excelente director, de un buen personaje o una buena historia, ella pueda lograr casi cualquier interpretación y en esta ocasión no es la excepción, aunque no es el papel de su vida, ni la película que esperaba, más bien considero que hizo un favor a la producción con su participación.
Esta precuela que marca el rumbo de la historia y la historieta de Robin Hood, es trascendente porque no solo reúne a Crowe, Blanchet y Scott, sino porque podría generar una especie de trilogía que es esperada por verdaderos fanáticos, ya sean de la historia o del director. La fotografía es excelente, la edición es rescatable; las secuencias de batallas, pudieron ser mejores, en fin, lo mejor de la película es una de las últimas escenas de batalla y sin duda, el diseño de los créditos al concluir el filme.
Algo raro pasa con los hermanos Scott. Tony pasó del formulismo comercial (“Top Gun”, “Días de trueno”) a realizar películas enigmáticamente personales (“Domino”, “Deja Vu”), mientras que Ridley abandonó toda identidad en su camino hacia Hollywood. “ROBIN HOOD” es su consolidación como cineasta de industria poco arriesgado ... Leer más Algo raro pasa con los hermanos Scott. Tony pasó del formulismo comercial (“Top Gun”, “Días de trueno”) a realizar películas enigmáticamente personales (“Domino”, “Deja Vu”), mientras que Ridley abandonó toda identidad en su camino hacia Hollywood. “ROBIN HOOD” es su consolidación como cineasta de industria poco arriesgado; la prueba latente de que es otro fabricante de éxitos millonarios y desechables.
El director británico asentado en EE.UU. cae en la tendencia —en boga, tal vez por el desgaste que viven los biopics— de contar lo que le ocurre a un personaje legendario antes de transformarse en lo que conocemos. Por eso, no espere encontrarse con ese carismático e idealista arquero del Bosque de Sherwood, sacado del folclor inglés medieval, que alguna vez fue interpretado por Douglas Fairbanks y Errol Flyn. Este es, como dirían en Hollywood, “el hombre antes del mito”; otro héroe sin sonrisa que derrota a los malos y termina robándose el corazón de la chica. Los malos en este caso son los franceses (de mercenario, Robin pasa a ser el salvador de su pueblo) y la chica, Lady Marion (Cate Blanchett).
Aunque es esperable que Ridley Scott pueda ofrecer escenas de impecable factura, su “Robin Hood” es una película mediocre, un compendio de recursos ya vistos y clichés en torno a la gastada dinámica comedia/drama/acción. Es también un largometraje carente de ritmo y cargado de excesos (empezando por su duración: 2 horas 20 minutos) que atentan en contra de ese viejo cine de matinée que nos entregaba lo que queríamos; esa fuente de fantasías que siempre se preocupaba de que la entretención no terminara en tedio.
IDEAL PARA: Ver a Russell Crowe interpretando al tipo rudo de (casi) siempre.
La nueva película de la dupla Ridley Scott - Russell Crowe (Gladiador) es un drama épico sobre invasiones y conquistas que nada tiene que ver con el héroe romántico de Robin Hood. El belicismo crudo, estilo otrora del director de La Caída del Halcón Negro (Black Hawk Down, 2001), empaña la imagen rebelde y libre del mítico personaje que sup ... Leer más La nueva película de la dupla Ridley Scott - Russell Crowe (Gladiador) es un drama épico sobre invasiones y conquistas que nada tiene que ver con el héroe romántico de Robin Hood. El belicismo crudo, estilo otrora del director de La Caída del Halcón Negro (Black Hawk Down, 2001), empaña la imagen rebelde y libre del mítico personaje que supo “robarle a los ricos para darle a los pobres”.
La acción transcurre en época de cruzadas, donde las disputas de poder por las tierras entre Inglaterra y Francia son cosa de todos los días. Entre tanta barbarie se encuentra Robin Longstride, alias Robin Hood (Russell Crowe) alejado de su ejército y acompañado por sus fieles compañeros guerreros. Sus dones patrióticos y códigos de hombría lo ubican en el lugar incorrecto en el momento justo, arriesgando su vida para salvar a su pueblo, Nottingham.
Hay dos opciones a la hora de encarnar una película de reconstrucción histórica. Una es basarse en documentos reales, con datos específicos como fechas y nombres, buscando darle mayor veracidad al relato. La otra, apoyarse en la leyenda haciendo gala de los elementos míticos que conviertan a la historia en fábula o fantasía. Ridley Scott elige la primera opción, haciendo de su Robin Hood un drama épico. No por nada antes de realizar su versión de Robin Hood, dirige para la TV un documental llamado The Real Robin Hood (2010). Robin Hood con Russell Crowe es una película bélica muy diferente al film de aventuras que protagonizó Kevin Costner, por mencionar sólo un ejemplo de las tantas versiones cinematográficas sobre el héroe de arco y flecha.
Se sabe que el director de Hanníbal (2001) siempre tuvo más cercanía hacia este tipo de relatos, en cuanto a films de reconstrucción histórica se trate; pensemos en 1492: La Conquista del Paraíso (1492: Conquest of Paradise, 1992) o la mismísima Gladiador (2000). En ese sentido, su Robin Hood está cargado de matices que tienen que ver más con códigos de lealtad y valentía -y patriotismo- que con ideales románticos como la libertad y el amor.
Pero vale destacar que como film de guerra que es funciona, y bien: el relato esta repleto de estrategias militares, conspiraciones, traiciones, así como de batallas cuerpo a cuerpo y coreográficas peleas filmadas con un ritmo frenético sin desdeñar la estética sórdida propia del estilo autoral de Ridley Scott.
Así, esta dupla ganadora del Oscar por Gladiador sigue intentando volver a sus fuentes y, de alguna manera, al film que tantos elogios les hizo cosechar. Lo cierto es que tal vez este personaje icónicamente ligado a otro tipo de historias no cuadre bien al realismo que Scott-Crowe le impusieron. Y, desde este punto de vista, seguiremos extrañando a Kevin Costner.
Robin Hood
"Está buena, es muy llevadera, aunque tranquilamente la película podría haberse llamado "Jorge Lopez" ya que SPOILER:
recién al final muestran a Robin Hood como realmente es. Tomo el ejemplo de Batman Begins,de que se puede mostrar como llegó a ser... pero no nos dejan con ganas de ver al personaje que nos están contando sus comienzos. (Espero que se entienda lo que trato de decir. LoL)
FIN SPOILER
Igual está muy buena, es muy recomendable."