Calificar es difícil. Si esta película hubiera terminado diez minutos antes, hubiera tenido tres estrellas y media o quizá, hasta cuatro. Y una explicación de por qué, arruinaría el cuestionable final; así que tendrán que esperar a verlo ustedes mismos. Sin embargo, una cosa es clara: Robert Pattinson es una estrella. Lejos del vampiro de 1 ... Leer más Calificar es difícil. Si esta película hubiera terminado diez minutos antes, hubiera tenido tres estrellas y media o quizá, hasta cuatro. Y una explicación de por qué, arruinaría el cuestionable final; así que tendrán que esperar a verlo ustedes mismos. Sin embargo, una cosa es clara: Robert Pattinson es una estrella. Lejos del vampiro de 107 años que interpreta en Crepúsculo y que lo ha hecho famoso, su angustioso personaje en Recuérdame guarda semejanzas con James Dean.
Tyler es joven rebelde y en conflicto, luchando por definirse a sí mismo después del suicidio de su hermano y bajo la sombra de su padre controlador (Pierce Brosnan). Sin estar buscando una relación –pero esto es, después de todo, un romance–, conoce a una chica (Emilie de Ravin, a quien conocemos por Lost). El hecho de que Ally también tenga asuntos sin resolver con su padre (Chris Cooper) intensifica su relación, la cual resulta una especie de zona emocional segura en la que uno al otro se ayudan a sanar… y también tienen sexo ardiente.
El director Allen Coulter sabe cómo obtener algo crudo de sus actores, como lo probó con Ben Affleck en Hollywoodland. En papeles secundarios, Cooper, Brosnan y Ruby Herins como la hermana pequeña de Tyler, van más allá y entregan actuaciones sensacionalmente creíbles. Pero son las dos jóvenes estrellas, de Ravin y Pattinson, las que sorprenden con la profundidad de sus talentos.
–Vera Anderson
El motivo por el cual el público –cierto sector del público, digamos– irá a ver Recuérdame es el mismo por el que otro público –otro sector de otro público– fue a ver Rebelde sin causa: su actor. En el segundo caso, daba la casualidad de que se trataba de una obra maestra, debida, claro, al genio nihilista de Nicholas Ray, mucho más ... Leer más El motivo por el cual el público –cierto sector del público, digamos– irá a ver Recuérdame es el mismo por el que otro público –otro sector de otro público– fue a ver Rebelde sin causa: su actor. En el segundo caso, daba la casualidad de que se trataba de una obra maestra, debida, claro, al genio nihilista de Nicholas Ray, mucho más que al talento de James Dean. Así que disculpemos al pobre Robert Pattinson, que todavía está con vida –aparentemente por mucho tiempo más–y digamos que no es su culpa si Recuérdame, un film diseñado para mostrarlo de todas las maneras posibles, no resulta demasiado interesante.
Tyler (Pattinson) es hijo de una familia adinerada; el padre es un severo Pierce Brosnan y la familia está golpeada por una tragedia. En fin, que Tyler es duro, rebelde, y tiene esas cejas curvadas hacia abajo que provocan que, incluso a los peores tipos humanos, ciertas señoras y señoritas vean como "soñadores". Ally (Emilie de Ravin) es linda, buena y también está golpeada por una tragedia. Obviamente se conocen, obviamente se enamoran, obviamente algún hecho del pasado los separará y ya saben que, de Píramo y Tisbe (o Romeo y Julieta, ustedes elijan el ancestro) para acá, todo es más o menos igual. Nadie culpe al guionista por guiarse con arquetipos. La cuestión aquí es que el film está demasiado preocupado por demostrar que Pattinson es capaz de hacer cualquier género y no sólo de vampiro de gónadas torturadas. El problema es que, en ese afán que suele guiar las películas que se definen como "vehículos" ad maiorem gloriam estrella naciente, el film deja de ser una película cohesiva para volverse un catálogo de ropa cool. Pattinson mira triste, Pattinson se violenta, Pattinson abraza a la chica, Pattinson llora. Usted puede comprar el modelo que más le guste.
La culpa, dijimos, no es del actor sino de la puesta en escena, que descuida el universo que ha creado, incluso si se lo creó para él: después de todo, Amor sin escalas es también un vehículo para George Clooney y funciona en todas sus líneas. Aquí la responsabilidad es del director, demasiado preocupado por quedar bien con sus empleadores y dejar un nuevo producto en la línea de montaje del star-system. Lástima que aquella vieja fábrica de estrellas cerró: Rebelde sin causa nació, claro, con la misma intención pero tuvo alguien que cuidó del mundo, fue coherente y en él inscribió a su estrella. Este mundo de Recuérdame tiene un Pattinson rebelde con causa lucrativa, algo que siempre congrega al olvido.
Hijo bobo de marketing y con uno de los desenlaces más inenarrables de los últimos años, Recuérdame (Remember me, 2010) es un anodino drama romántico cuya génesis radica en la explotación de Robert Pattinson en pleno auge de la saga Crepúsculo.
El soso galán de la franquicia vampírica pone la totalidad de su tosco cuerpo al servicio de ... Leer más Hijo bobo de marketing y con uno de los desenlaces más inenarrables de los últimos años, Recuérdame (Remember me, 2010) es un anodino drama romántico cuya génesis radica en la explotación de Robert Pattinson en pleno auge de la saga Crepúsculo.
El soso galán de la franquicia vampírica pone la totalidad de su tosco cuerpo al servicio de Tyler, un adolescente aún en duelo por la muerte de su hermano más de un lustro atrás. Sin rumbo, sin trabajo, solitario por elección, todo cambiará cuando conozca a Ally (Emilie de Ravin, conocida por el rol de Claire en Lost, pero también protagonista de la inédita y atrapante Brick), una bella compañera de estudios también conflictuada que presenció el asesinato de su madre en el albor de la pubertad.
El acercamiento a Recuérdame debe hacerse desde una correcta concepción del andamiaje sobre el que se apoya la industria norteamericana. Las películas son, aunque nos duela, una mercancía y como tales, se filman con el objetivo primordial de que su exhibición resulte un negocio redituable tanto para los productores que arriesgan dinero en esa tómbola azarosa que es el séptimo arte, como para los distribuidores y exhibidores que exprimen cada film hasta sorberle la última gota. En medio de este panorama, que el rol protagónico recaiga en el nuevo paradigma del hormonal star system adolescente excede lo entendible para catalogarse como justificable.
Antes que una película, Recuérdame es un vehículo diseñado a medida para el “lucimiento” de ese enorme enigma (¡¿Cómo llegó a Hollywood?!) que es Robert Pattinson, donde el director Allen Coulter es apenas el conductor designado (¿y resignado?) que asegura el arribo a destino del film. La consigna se presume clara, inapelable, sin lugar a interpretaciones erróneas: Coulter debía incluir en cada escena al menos un primer plano del insípido rostro juvenil (con el rictus apesadumbrado y sufriente, si fuera posible) de Pattinson. La lunga y pálida figura debía estamparse en cuanto fotograma sea posible. Es menester entonces que el espectador obstinado en buscar en Recuérdame una película no carezca de espíritu tolerante y criterios laxos, además de una benevolencia crítica al momento de una evaluación.
Articulada como un drama romántico juvenil, el film trasviste de gravedad el tratamiento superficial y pueril que le propensa a sus criaturas, aspectos que la vinculan con las series de adolescentes clase ABC1 que hicieron furor en los ’90, con Dawson's Creek y Beverly Hills, 90210 como emblemas. Ya a la primer carita sufriente del chico-rico-disconforme-con-la-vida que interpreta Robert Pattinson, notamos que todo luce impostado, prolijamente desprolijo, arbitrario, increíble; estilización que alcanza el paroxismo en la absurda construcción del vínculo romántico (Ally es la hija del comisario que encarceló a Tyler y que, por esas casualidades que ocurren en Hollywood, resulta ser compañera de clases y blanco perfecto para una venganza): Dos miraditas, un par de histeriqueos, una escenita de sexo bien, pero bien empalagosa -con el sol tiñendo toda la casa de un dorado irreal hasta la médula- y listo, la bella y el soso se enamoraron.
Recuérdame discurre herida de muerte por el ridículo y la intrascendencia. La estocada final llega con un final no sólo absurdo y aleccionador, sino también irrespetuoso e hipócrita para con el propio film. Nobleza obliga, será el aventurado espectador que abone su entrada quien tendrá la dicha de descubrir el inerrable desenlace que pergeño Coulter.
Pero no todo está perdido. Ante una película-mamarracho de proporciones magnánimas, queda el pequeño consuelo de saber que el estreno comercial en Estados Unidos dos meses atrás fue un auténtico fracaso comercial. No siempre la culpa es de quien lo alimenta. El chancho puede revelarse.
Hay quien opina que los argumentos se han agotado y lo que hacemos es darle vueltas a los mismos, con diferentes protagonistas y con distinto fondo, según el tiempo y las circunstancias elegidas. Estas variables son las que hacen que los relatos parezcan diferentes, pero en el fondo son siempre iguales. Si se analiza el argumento de esta película ... Leer más Hay quien opina que los argumentos se han agotado y lo que hacemos es darle vueltas a los mismos, con diferentes protagonistas y con distinto fondo, según el tiempo y las circunstancias elegidas. Estas variables son las que hacen que los relatos parezcan diferentes, pero en el fondo son siempre iguales. Si se analiza el argumento de esta película, en el fondo es el de “Calle Mayor”, de Juan Antonio Bardem, en tono juvenil. Se reduce a una especie de venganza de Tyler Hawkins, un joven al que le propone un amigo enamorar a Ally Craig, la hija del policía que los encerró por un altercado en la calle para después abandonarla.
Pero Tyler se enamora de la chica cuyas circunstancias familiares son muy parecidas a las suyas, ya que ambos no se llevan bien con sus respectivos padres, el de ella por ser muy estricto y el de él por estar divorciado y separado de los suyos a los que parece no los quiere en apariencia.
Este guión lo hemos visto en muchas ocasiones reflejado en la pantalla y no aporta nada nuevo, salvo el giro final en el que se enclava la terminación de la historia en unos trágicos hechos reales para hacerlo más dramático y en cierto modo provocar la lágrima fácil. Se trata de una historia de amor juvenil entre dos adolescentes con problemas, en los que está presente el dolor, por parte de Ally por la falta de su madre a la que vio morir asesinada cuando tenía nueve años, y por el lado de Tyler, por el suicidio de su hermano mayor debido a desavenencias con su padre al que responsabiliza de su muerte. Ambos han sufrido un dolor en el pasado que les ha dejado huella y no tienen en cambio el apoyo de la familia para mitigarlo, únicamente encuentran la felicidad en el amor que se profesan.
El ambicioso relato flaquea en determinados momentos en esta especie de metáfora sobre la sociedad actual invadida por la ola de violencia y de terrorismo que se refleja, respectivamente, al comienzo y al final del film.
Si bien la pareja protagonista Robert Pattinson, que se hizo famoso por la saga de “Crepúsculo”, y Emilie de Ravin, no es de lo mejor de la cinta, en cambio sí hay unos sólidos secundarios como Chris Cooper, que encarna al policía padre de Ally, Pierce Brosnan, en el frío progenitor de Tyler, y Lena Olin en un papel más breve como la madre del chico.
La dirección de Allen Coulter, realizador televisivo habitual de series como “Los Soprano”, y que debutó en el largometraje con la aceptable “Hollywoodland” (2006), es funcional.
No estaría bien enjuiciar a Robert Pattinson por su trabajo en la saga de “Crepúsculo”. El actor también ha incursionado en proyectos pequeños e interesantes como la comedia inglesa “How to be” o “Little ashes”, donde asumió el desafío de interpretar a un joven Salvador Dalí. Lo que sí podemos sospechar, especialmente luego de v ... Leer más No estaría bien enjuiciar a Robert Pattinson por su trabajo en la saga de “Crepúsculo”. El actor también ha incursionado en proyectos pequeños e interesantes como la comedia inglesa “How to be” o “Little ashes”, donde asumió el desafío de interpretar a un joven Salvador Dalí. Lo que sí podemos sospechar, especialmente luego de ver “RECUERDAME”, es que el británico tiene un mal agente o la fama lo ha llevado a tomar decisiones incorrectas.
Adoptando al James Dean de “Rebelde sin causa” como claro referente, Pattinson encarna a Tyler, un desordenado y atormentado joven neoyorquino que odia a su padre millonario (un contenido Pierce Brosnan), ama a su hermana pequeña (Ruby Jerins, lo mejor de la cinta) y extraña a su hermano mayor, quien se quitó la vida hace unos años. Sin rumbo por la vida, encuentra sentido cuando conoce a Ally, una joven que también sabe de pérdidas, ya que su madre fue asesinada frente a sus ojos cuando era una niña.
El dramón —cargado de referencias pretenciosas— avanza combinando la historia de amor con conflictos familiares que van empeorando progresivamente. Exacerbado, carente de humor, de caricatura, el filme ocupa territorios telenovelescos y trata de sorprender al espectador mediante complicaciones innecesarias. Pero nada se compara con un final impresentable (no se puede revelar aquí en beneficio del espectador) que recurre a uno de los recursos más simplones y efectistas que hayamos visto en el cine del último tiempo. “Recuérdame” son casi dos horas de manipulación emocional, coronada con un desenlace que recordaremos por su bajeza.
IDEAL PARA: El existente fan club chileno de Pattinson.
Muy Buena
nose que tienen este tipo de peliculas pero me llaman la atencion. INCREIBLE el final PARA NADA ESPERADO. No me habia convencido mucho cuando llega a ese final que... sin spoliar a nadie... es muy real/loco/posible si se quiere. Buenas frases.