Como si atravesar la preparatoria y sobrevivir la adolescencia no fuera suficiente, imagínense enterarse que su papá es un Dios Griego; que tienes poderes y supuestamente eres culpable de robar el rayo de Zeus (Sean Bean). Así empieza la aventura para Percy Jackson (Logan Lerman), hijo de Poseidón (Kevin Mackidd), quién tendrá que salvar a su ... Leer más Como si atravesar la preparatoria y sobrevivir la adolescencia no fuera suficiente, imagínense enterarse que su papá es un Dios Griego; que tienes poderes y supuestamente eres culpable de robar el rayo de Zeus (Sean Bean). Así empieza la aventura para Percy Jackson (Logan Lerman), hijo de Poseidón (Kevin Mackidd), quién tendrá que salvar a su madre mortal, secuestrada por Hades; y de paso encontrar al verdadero ladrón del rayo, todo antes de desatar una guerra entre los Dioses.
Resulta imposible no hacer comparaciones con la saga de Harry Potter, ya que además de compartir al director Chris Columbus, los protagonistas de ambas historias son jóvenes aparentemente normales, con poderes sobrenaturales, camaradas inseparables, enemigos dispuestos a acabar con ellos y una misión tan importante que fallar significaría el fin del mundo (literalmente).
Aun así, esta película tiene lo suyo. De no ser por alguno que otro cliché, la historia te mantiene interesado hasta el final. Tiene efectos especiales al por mayor pero, ¿de qué otra forma podríamos entrar a un mundo lleno de minotauros, Dioses, ninfas y extrañas criaturas? Algo destacable son las actuaciones de Uma Thurman como Medusa, convirtiendo a cualquiera que la mire en piedra y de un Pierce Brosnan como nunca lo hemos visto: interpretando a un centauro/maestro de escuela. Una buena propuesta para ver con la familia, sobre todo si hay niños pequeños y les interesa saber de la mitología griega.
–Andrea Adame
No deberíamos condenar la repetición en las artes, ni ponderar la obra original por encima de la variación. Ni siquiera cuando el motor del reciclaje sea el más descarado afán de lucro: no otra cosa impulsaba la fábrica de ficciones que regenteaba Alejandro Dumas, y de allí salió El Conde de Montecristo. En el cine, dada la enorme cantidad ... Leer más No deberíamos condenar la repetición en las artes, ni ponderar la obra original por encima de la variación. Ni siquiera cuando el motor del reciclaje sea el más descarado afán de lucro: no otra cosa impulsaba la fábrica de ficciones que regenteaba Alejandro Dumas, y de allí salió El Conde de Montecristo. En el cine, dada la enorme cantidad de información de cada plano y la inmediatez de su impacto, la repetición es más evidente y se nos hace tediosa al instante. Sin embargo, a veces el azar es feliz y de la fabricación en serie surge una obra disfrutable, incluso más que su molde original. Sí, Percy Jackson es mejor que Harry Potter: el género “adolescente-con-enormes-poderes-sobrenaturales-en-contexto-de-cuento-de hadas” (bueno, aquí mitos griegos) tiene sus reglas, su fórmula y sus necesidades. Sabemos que el niño en cuestión será un marginado en el mundo “real” y un héroe en el mundo “mágico”. Sabemos que aprenderá de sus poderes, que tendrá amigos de su edad (uno cómico y una señorita parece ser el material usual) y enemigos tanto de su generación como más –mucho más– grandes. Ante tal receta, ¿qué puede hacerse? Por una vez, el usualmente inepto director Chris Columbus (los dos primeros Harry Potter, justamente, más algunas cosas como Quédate a mi lado, Rent, Hombre Bicentenario exigen el adjetivo) se dispone a dar una respuesta. Sencillamente pone a sus personajes rápidamente a jugar y vivir aventuras ante criaturas extrañas sin preocuparse en lo más mínimo por la “oscuridad”, esa solemnidad a reglamento que, metida con calzador, lastra las mejores fantasías de los últimos tiempos (salvo la notable Avatar o las creaciones de Pixar, pero son cine de otro mundo).
El film cuenta algo bastante sencillo. Los dioses griegos cada tanto tienen hijos con los mortales (primer gran punto a favor: nada de glorificar el matrimonio para la reproducción) pero se les prohíbe tener trato con ellos tras cierto breve tiempo. A Zeus le roban el rayo, su atributo, y acusa a un hijo de su hermano Poseidón. En realidad, el joven, Percy, no conoce su ascendencia divina, es un perdedor nato y vive con una madre oprimida por un esposo alcohólico y violento. Pero eso se disuelve a los cinco minutos y el pibe empieza a recorrer los EE.UU. buscando algunas cosas y enfrentándose a monstruos y peligros con sus amigos, la chica linda y el negrito simpático. Luego, combates varios y fin. Y que la saga siga.
Pero todo esto es lo de menos. No hay una secuencia del film que golpee un gancho sentimental ni eluda el humor a veces absurdo (notable la recreación del mito de los Lotófagos en un casino de Las Vegas). Todo es veloz y efectivo, sin didactismos huecos sino, por una vez, la apelación al placer de una película de aventuras que osa decir su nombre. Por muy poco, el film no es una parodia de su modelo británico, aunque hay diferencias: aquí el “mundo real” no es una entidad separada del “mundo mágico”, sino un único universo donde pasan cosas extraordinarias. Y resulta tan fantástica la hidra como el padrastro semilúmpen. Esos hallazgos –más una banda de sonido donde suenan con humor, por ejemplo, AC/DC con “Highway to Hell”– hacen que el valor agregado a reglamento de poner actores muy conocidos y estrellas en roles evidentemente secundarios (hay que verlo a Pierce Brosnan como un centauro, o a Uma Thurman haciendo de Medusa) funcione porque, después de todo, el film tiene mucho más de comedia deportiva que de drama, a pesar de los griegos. Algo que queda claro cuando Hades, señor de los Infiernos, es el comediante Steve Coogan vestido como rocker maduro. Cuando un film deja de lado la fidelidad a la letra para hacerle honor a la diversión vertiginosa que es también propia del cine, gana en nobleza. No hay magia que le gane a la vieja y querida ilusión de movimiento.
El argumento de Percy Jackson y los dioses del Olimpo: El ladrón del rayo nos habla de un chico normal y corriente que descubre ser el hijo del Dios Poseidón. En ese momento tendrá que embarcarse en la aventura de recuperar el Rayo de Zeus para tratar de restaurar el orden cósmico universal. Todo antes de que finalice el solsticio de verano.
... Leer más El argumento de Percy Jackson y los dioses del Olimpo: El ladrón del rayo nos habla de un chico normal y corriente que descubre ser el hijo del Dios Poseidón. En ese momento tendrá que embarcarse en la aventura de recuperar el Rayo de Zeus para tratar de restaurar el orden cósmico universal. Todo antes de que finalice el solsticio de verano.
Chris Columbus es todo un experto en atraer a la gente a la taquilla. Con sonados traspiés, sin duda alguna, pero con buena madera. Ahora con Percy Jackson y el ladrón del rayo parece que está a las puertas de una nueva saga de aventuras y fantasía. Y lo mejor de todo, tiene "madera" para poder continuar muchas entregas más. El reparto elegido no es cualquier cosa. Desde Uma Thurman hasta Pierce Brosnan o Rosario Dawson, sin olvidarnos al elenco joven como Logan Lerman (Percy), el que, primordialmente, soportará todo el tema "fan" de la cinta en sus movimientos fuera de la pantalla (aunque a este respecto no me resultaría extrañó que cambiara alguno de ellos).
Acerca de la temática mitológica es bastante simplista al respecto. Aunque tal vez a nosotros, por proximidad geográfica, nos suenan muchos más detalles al respecto. Pero todo puede cambiar ya que con varias cintas (como el remake de Furia de Titanes) parece que los estadounidenses darán unas clases de cultura clásica a marchas forzadas en los próximos meses en sus multicines favoritos.
Película basada en una novela de Rick Riordan. Guión de Craig Titley (“Doce En Casa”, “Scooby-Doo”…).
Percy Jackson (Lerman) es un adolescente del siglo XXI que descubre que es un semidiós, ya que es hijo del dios griego Poseidón. Su objetivo será evitar una batalla entre los dioses de la mitología griega.
Chris Columbus, expe ... Leer más Película basada en una novela de Rick Riordan. Guión de Craig Titley (“Doce En Casa”, “Scooby-Doo”…).
Percy Jackson (Lerman) es un adolescente del siglo XXI que descubre que es un semidiós, ya que es hijo del dios griego Poseidón. Su objetivo será evitar una batalla entre los dioses de la mitología griega.
Chris Columbus, experto director y productor de productos de entretenimiento familiar-fantástico, adaptó en esta película las aventuras de Percy Jackson, personaje literario creado por Rick Riordan que vinculaba la mitología clásica griega con el mundo contemporáneo y convertía a un personaje vulgar, perdedor, en un héroe inusual inmerso en diversos actos iniciáticos.
Esta fantasía es un reciclaje de motivos, ideas y conflictos mil veces con anterioridad. La huella más evidente son las películas de Harry Potter con filtro en una especie de remake colegial de la “Furia De Titanes”, aquella película ochentera con efectos del maestro del stop motion Ray Harryhausen.
Si en Harry Potter existía cierto alcance emocional y enfoque épico en sus caracteres, acciones y atmósfera, este film destaca por la trivialidad y la planicie de sus sucesos y ambientes.
No evoca con grandeza el mundo mitológico más allá de sus bases de planteamiento y su cóctel de humor con personaje amistoso-chistoso, atisbo de romance adolescente, digresiones de música pop y combate entre el bien y el mal que se revela intrascendente sobre un tema melodramático de relación paterno-filial que parece centrar el guión.
Entre lo más salvable destaca la breve participación de conocidos intérpretes como Pierce Brosnan caracterizado como centauro, Uma Thurman como Medusa o Rosario Dawson en el papel de Perséfone.
Percy Jackson y el ladrón del rayo
"Buena (+)"
"No decia la leyenda que medusa no podía congelar a las mujeres solo era a los hombres ¿entonces que paso?"