Nine, una vida de pasión

Sinopsis

Adaptación de un musical de Broadway de 1982 que a su vez era un remake modernizado de "8 y medio", de Fellini, sobre las reflexiones vitales, a nivel personal y profesional, de un conocido director de cine, Guido Contini (Daniel Day-Lewis). Guido pasa por una crisis creativa y personal mientras li ... Leer más 

Adaptación de un musical de Broadway de 1982 que a su vez era un remake modernizado de "8 y medio", de Fellini, sobre las reflexiones vitales, a nivel personal y profesional, de un conocido director de cine, Guido Contini (Daniel Day-Lewis). Guido pasa por una crisis creativa y personal mientras lidia con las numerosas mujeres de su vida entre las que se incluyen su mujer (Marion Cotillard), su amante (Penélope Cruz), su musa (Nicole Kidman) su confidente y diseñadora de vestuario (Judi Dench), una periodista de moda americana (Kate Hudson), el amor platónico de su juventud (Fergi) y su madre (Sophia Loren).

Ficha técnica

Género Musical, Romance
Título Original Nine
Director Rob Marshall
Protagonistas Penelope Cruz, Nicole Kidman, Kate Hudson, Marion Cotillard, Sophia Loren, Daniel Day-Lewis, Judi Dench, Stacy Ferguson
Año de producción 2009
Duración 118 minutos.
Guionista Michael Tolkin
País Estados Unidos
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Última modificación jev233 (Hace un año)

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Imágenes

Críticas de la prensa

Escribiendo Cine - E. Obregon (Argentina)

3.00
Buena

“¡Sé italiano!”, proclama una prostituta en una de las canciones más pegadizas del film. El sujeto al que va dirigido el consejo es al realizador Guido Contini (Daniel Day Lewis), quien ha perdido la inspiración, y necesita comenzar a rodar cuanto antes. En plena época de oro de Cineccità, aquel emporio de la cinematografía italiana, pod ... Leer más “¡Sé italiano!”, proclama una prostituta en una de las canciones más pegadizas del film. El sujeto al que va dirigido el consejo es al realizador Guido Contini (Daniel Day Lewis), quien ha perdido la inspiración, y necesita comenzar a rodar cuanto antes. En plena época de oro de Cineccità, aquel emporio de la cinematografía italiana, podía concebirse la idea de un “director-estrella”, un bon vivant aclamado y rodeado de las mujeres más bellas. Un creativo, por sobre todas las cosas, capaz de largarse a la aventura de filmar sin tener un guión escrito.

Sin dudas, esa imagen está ligada a la del propio Fellini, quien tuvo a sus pies a las actrices más codiciadas de aquel entonces, dueño de una iconografía tan inolvidable como… italiana. En aquella súplica están inscriptas las motivaciones del propio film, visibles en su “italianismo for export” que enfatiza varias cuestiones. A saber: las tentadoras mujeres pulposas, el poder eclesiástico (represor siempre), la imagen contenedora y a la vez legislativa de la mamma (¡que acá es ni más ni menos que la Loren!), y –finalmente- la propia esposa, la matrona, la que sufre las infidelidades del macho italiano.

Aquellos componentes funcionan, en parte porque la película misma pareciera guiñarle el ojo al espectador para que no se tome nada demasiado en serio. Con un ritmo vertiginoso, el relato muestra a un Guido Contini que alterna la desesperante visión de la realidad con imágenes extraídas de su mundo imaginario, íntimamente ligadas a un cine monumental, plagado de mujeres bellas luciéndose en coreografías implacables. Algunas más sensuales que otras (lo que equivale aquí a decir “algunas mejores que otras”), Marshall acertó con Penélope Cruz (la amante), Kate Hudson (una periodista precursora de la revolución sexual), y una contenida Nicole Kidman (la estrella del film). Brilla Fergie como la mencionada prostituta, mientras que ver a la Loren equivale a ver a esa diva que ya no es, y Marion Cotillard (la esposa) es creíble cuando sufre, pero no convence cuando deviene femme fatale.

Es irreprochable la capacidad del realizador de amalgamar los pasajes “realistas” con los imaginarios, en donde vuelve a demostrar que es un artesano de las secuencias coreográficas. La fotografía se encarga del resto, merced a esos rojos furiosos y pasajes de un blanco y negro de ensueño (acá no hay neorrealismo ni de casualidad) a un azul más azul que el cielo. Con algunos diálogos efectivos, un Daniel Day Lewis que baila bien y canta mejor, y una historia previsible pero a la vez atractiva, Marshall consigue un sólido film pasatista. Al final, queda claro que la inspiración vuelve, porque como en toda actividad artística es antojadiza y a la vez curvilínea.

La Segunda -Ana Josefa Silva (Chile)

3.00
Buena

Sólo un actor de talento superlativo como Daniel Day-Lewis pudo salvar bien de esta curiosa película que es “NINE”, mezcla de musical convencional con drama freudiano resuelto como en horno microondas.

El actor inglés (ahora irlandés) tiene la suficiente prestancia escénica como para sentirse, percibirse y verse como lo exige su rol, es ... Leer más Sólo un actor de talento superlativo como Daniel Day-Lewis pudo salvar bien de esta curiosa película que es “NINE”, mezcla de musical convencional con drama freudiano resuelto como en horno microondas.

El actor inglés (ahora irlandés) tiene la suficiente prestancia escénica como para sentirse, percibirse y verse como lo exige su rol, esto es, un guapo italiano, director de cine mimado por los productores, la prensa y todo el mundo, con una pléyade de féminas a su disposición.

Guido está en plena crisis creativa. Imposible de otro modo: básicamente, él es un hombre que contempla su ombligo de intelectual y mujeriego (donde no hay más que ego, por cierto) y que se ha vuelto repetido incluso en sus formas de seducción...

Pero entretanto se va conociendo esta “gran verdad”, el espectador tendrá que creerse que —como le pasaba al James Bond de Sean Connery y al Bob Fosse de “All that jazz”— las más fascinantes y guapas mujeres yacen rendidas a sus pies, dispuestas a cualquier cosa por él (bueno, sí, Daniel es muuuy guapo).

De manera que este costoso musical se va desarrollando de ese modo: Guido, encantador, ingenioso, hábil, habla a la prensa de una película que ya tiene hasta afiche, pero de la que se cuida muy bien de revelar que no ha esbozado ni una sola línea. Mientras la trouppe que lo sigue —productores, vestuaristas, escenógrafos, etc.— espera alguna palabra del maestro, van desfilando, cada una con su propio cuadro musical, las mujeres de este súper Narciso. A modo de presentación, ellas han interactuado en un baile y coro en medio de una magnífica escenografía llena de escalinatas, telones y bastidores. Es decir, para partir hablando, lanzan al asombrado espectador una pléyade de actrices como para dejar a cualquiera con la boca abierta (ver ficha).

Sophia Loren, como el fantasma de su madre; Kate Hudson —notable: un encanto incombustible—, la periodista americana; Marion Cotillard, la abnegada esposa; Penélope Cruz, la amante oficial; Judi Dench, la vestuarista fiel; Nicole Kidman, la musa-diva; Fergie (la cantante), la mujer voluptuosa de su niñez.

Una historia que parte como paso de comedia (de enredos) y que deriva en algo así como una crisis de pánico para nuestro protagonista cuando la paciente esposa le dice cosas como “abres la boca y sale una mentira” o “eres un apetito: si dejas de ser voraz, te mueres”. Lo que deriva en una desgarrada canción de Guido (“mi vida no se parece a nada de lo que había planeado”).

Todo ello en la Italia en la que Adriano Celentano era un hit.

De este listado de cuadros musicales, los más atractivos resultan los de Kate Hudson —con un montaje casi vertiginoso— y el de Pé, extasiante, aunque nada que merezca una nominación al Oscar ni a ningún otro premio (¿será porque luego aparece despeinada, llorosa y con el maquillaje corrido?).

Por momentos fascinante de mirar, “Nine” parece una película desintegrada: por un lado, la chispeante historia musical; por el otro, la de un hombre vacuo en crisis (¿habrá algo más patético que un mujeriego arrepentido?). Dos películas en una.

Algo larga...

IDEAL PARA: mujeriegos en proceso de arrepentimiento; fans de los musicales.

Cine Premiere - M. C. Albarrán (México)

3.00
Buena

Después de que Chicago ganara el Oscar como Mejor película en 2002, Rob Marshall regresa con la adaptación del musical ganador del Tony, Nine, el cual lucía muy prometedor; basta ver el elenco de estrellas que lo acompañan. Sin embargo, algo no acaba de cuajar en el filme. Sí... tiene números memorables y, por supuesto, impecablemente produc ... Leer más Después de que Chicago ganara el Oscar como Mejor película en 2002, Rob Marshall regresa con la adaptación del musical ganador del Tony, Nine, el cual lucía muy prometedor; basta ver el elenco de estrellas que lo acompañan. Sin embargo, algo no acaba de cuajar en el filme. Sí... tiene números memorables y, por supuesto, impecablemente producidos, pero no hay un sentido de unidad. Los actos no se sienten conectados, los personajes son demasiado independientes. Si vemos a cada integrante por separado Penélope Cruz (Carla) sorprende en un papel muy sensual como la amante sin clase de Guido (Daniel Day-Lewis), pero Nicole Kidman (Claudia) decepciona con un solo número –que bien podría ser eliminado sin ningún tipo de efecto para el resto de la historia–. En cambio, Marion Cotillard (Luisa) brilla en cada secuencia y en cada canción: se siente su presencia actoral y musical, mientras que Fergie (Saraghina) cumple sin ir más allá; y Kate Hudson (Stephanie) entrega uno de los números más entretenidos, pero sin sobresalir ante las demás. Y por supuesto, Daniel Day-Lewis en un papel impecable, como siempre. Eso es la cinta: muchas estrellas, luces, trajes con plumas y canciones buenas (mas no el hilo negro en el género)… pero nada más. Son varias partes que funcionan a la perfección por separado, pero que ya unidas dejan un poco qué desear.

–Mary Carmen Albarrán

Radio Tu Vox - Carlos Sarmiento (México)

2.00
Regular

Aunque los musicales nunca han sido mi fuerte, tengo que reconocer que sí tengo dos favoritos: Moulin Rouge y Chicago. Lejos de encontrar un nuevo favorito, Nine: Una Vida de Pasión se aleja por mucho ser la sustituta de alguno de los títulos anteriores. Por ser una película dirigida por Rob Marshal (Chicago) y tener a tan atractivo elenco, es ... Leer más Aunque los musicales nunca han sido mi fuerte, tengo que reconocer que sí tengo dos favoritos: Moulin Rouge y Chicago. Lejos de encontrar un nuevo favorito, Nine: Una Vida de Pasión se aleja por mucho ser la sustituta de alguno de los títulos anteriores. Por ser una película dirigida por Rob Marshal (Chicago) y tener a tan atractivo elenco, es motivo suficiente para querer verla, sin embargo, la gran producción pierde el encanto desde el primer número que presenta a un Daniel Day-Lewis improvisado en playback, conforma va desarrollándose la trama, se confirma quien es Day-Lewis como actor.

Guido (Day- Lewis) es un cineasta italiano que ha perdido la inspiración para crear su próxima producción cinematográfica que anuncian como todo un éxito, cuando en realidad no hay historia y todo apunta para ser un verdadero fracaso, a pesar de contar con la primera actriz, Claudia, que interpreta Nicole Kidman, una Kidman que recuerda los números musicales “más tranquilos” de Moulin Rouge.

La historia gira en el protagonismo de Guido y las mujeres que lo rodean, su esposa, su amante, su madre, su mano derecho en el ámbito laboral, su fantasía sexual de niño, su musa y hasta su fan, cabe mencionar que en ninguna escena coinciden las reconocidas actrices.

El mejor de los musicales para mi gusto es Fergie quien demuestra su experiencia de hacer shows en esa materia, aunque el de Kate Hudson atrae más por la producción y el movimiento de cámaras y escenarios, nada le pide a la experimentada Fergie.
En cuanto a la actuación de Penélope Cruz que fue reconocida con nominaciones al Oscar y a los Globos de Oro, su rol carece de una gran participación, pues solo queda en una coactuación más como la de la mayoría de las participantes, incluso la de la misma Sophia Loren, no trascienden. Las actuaciones de Judi Dench y Marion Cotillard están muy por encima de la española y Loren. Nine no ofrece nada nuevo que ya haya presentado otro musical, lo más rescatable es el elenco, la fotografía y la iluminación.

Crítica - Leonardo M. D'Espósito (Argentina)

2.00
Regular

Digamos que el espectador elige ver una película por razones como la cara de una actriz, el escalofrío que le causa la interpretación de un actor, los paisajes que se pueden ver en pantalla grande, un par de piernas/senos/ojos/labios –o todo junto–, cierta nostalgia, o porque uno de los secundarios le recuerda a un tío al que quiso mucho. C ... Leer más Digamos que el espectador elige ver una película por razones como la cara de una actriz, el escalofrío que le causa la interpretación de un actor, los paisajes que se pueden ver en pantalla grande, un par de piernas/senos/ojos/labios –o todo junto–, cierta nostalgia, o porque uno de los secundarios le recuerda a un tío al que quiso mucho. Cualquiera de esas razones es válida para ver cualquier cosa: después de todo, una entrada de cine es una inversión en busca de un poco de placer (que puede darse por la risa, por el llanto, por la reflexión o por el motivo que sea: se sabe que hasta el dolor causa placer a algunos). Ahora bien: si de lo que se trata es de que el film en cuestión forme parte del arte cinematográfico, entonces la elección no debería recaer en Nine, nuevo despropósito de Rob Marshall.

La invicta carrera de Marshall, que aún no ha hecho un film más o menos pasable, cuenta con tres largometrajes: Chicago –buen mentís para quien aún cree que “Oscar” es sinónimo instantáneo de “calidad”–, la inenarrable Memorias de una geisha –historia de mujeres japonesas donde no hay una sola actriz nipona, colmo del racismo despreciativo– y esta Nine. Que es la versión cinematográfica de un espectáculo teatral basado en 8 ½, el film de Federico Fellini.

En realidad, es incluso menos que teatro filmado: apenas un montón de cuadros musicales filmados sin que alguien se parase a pensar cómo se usa una cámara de cine. En la –por decir algo– puesta en escena que perpetra Marshall se sienten las huellas de Bob Fosse. Pero Fosse, que nunca fue un gran cineasta aunque realizó la siempre apreciable All that jazz –y que, curiosamente, debutó en el largometraje con una remake musical de un clásico de Fellini: Sweet Charity está basado en Las noches de Cabiria–, lograba darles a sus películas nervio no sólo a fuerza de montaje crispado (una de sus herramientas) sino de dejar la cámara quieta para captar, de modo casi documental, el acontecimiento. Los primeros minutos de All That Jazz bastan para confirmar ese talento. En cambio, los primeros minutos de Nine alcanzan para saber que ni un solo plano de la película nos dará algún destello de belleza.

Nine es como esas casas de nuevo rico donde la dueña, carente de gusto pero no de dinero, decide colocar lo más caro sin pensar en la armonía. Su elenco rebosa de ganadores del Oscar (la Kidman, la Cruz, la Dench, la Hudson, la Cotillard, la Loren, el Day-Lewis), de nombres prestigiosos (¡Oh, Fellini!), pero sin el más mínimo sentido. Nadie sabe realmente qué sucede en el film; aparentemente ni siquiera sus responsables. Nadie pide aquí una historia a la manera clásica, porque el material de base no va por ese lado. Pero sí que, dado lo que se involucra, haya al menos un fotograma con algo bello. Nada: el montaje corta danzas en su mejor momento, confundiendo ritmo con atolondramiento, las mujeres bellas están sobreiluminadas de tal modo que se vuelven caricaturas de sí mismas, y las –vergonzosas– canciones se llaman algo así como “Sea italiano” y “Neorrealismo”, una prueba de que nadie entendió nada. Ni a Italia, ni a Fellini, ni, sobre todo, al cine.

El Multicine - Raúl Díaz (España)

2.00
Regular

El director cinematográfico Guido Contini (Daniel Day-Lewis) se encuentra en Venecia en mitad de una profunda depresión. No consigue recuperarse a nivel profesional ni tampoco su vida privada está en un buen momento. Varias mujeres le atormentan, entre ellas su esposa (Marion Cotillard), su amante (Penélope Cruz), su madre (Sophia Loren), su mu ... Leer más El director cinematográfico Guido Contini (Daniel Day-Lewis) se encuentra en Venecia en mitad de una profunda depresión. No consigue recuperarse a nivel profesional ni tampoco su vida privada está en un buen momento. Varias mujeres le atormentan, entre ellas su esposa (Marion Cotillard), su amante (Penélope Cruz), su madre (Sophia Loren), su musa (Nicole Kidman), su diseñadora de vestuario y confidente (Judi Dench) y hasta una periodista americana que le persigue (Kate Hudson). Todo ello mientras intenta centrarse en la producción del musical 'Nine'.

Rob Marshall sabe moverse en los musicales. Lástima que gran parte de su reparto elegido no lo haga así. Se sabe que muchos actores de Hollywood cimentan su carrera tanto en la interpretación como en la canción. El caso que nos ocupa, salvo excepciones, no es así. Pero las carencias las suplen con empeño y dedicación. Además de una buena ración de tomas de cámara sumamente enmascaradoras. Pero en cierto modo, con tanta estrella de la meca del cine, como si bailan a lo "pato" ¿no es así?. Un musical que pasa el corte pero que no sería lógico hiciera ruido en los Oscar.

Canal TCM - Sergi Sánchez (México)

2.00
Regular

No hace falta invocar el fantasma de Fellini 8 1/2 para que resalten los defectos de Nine. No hace falta pero es inevitable: porque la obra maestra de Fellini partía del culto al narcisismo -el genio que se desdoblaba en un alter ego de aúpa, Marcello Mastroianni, o Guido Anselmi- para hacer terapia, explorar en el baúl de los recuerdos y recons ... Leer más No hace falta invocar el fantasma de Fellini 8 1/2 para que resalten los defectos de Nine. No hace falta pero es inevitable: porque la obra maestra de Fellini partía del culto al narcisismo -el genio que se desdoblaba en un alter ego de aúpa, Marcello Mastroianni, o Guido Anselmi- para hacer terapia, explorar en el baúl de los recuerdos y reconstruir un yo tan complejo y egoista como infantil.

Si Fellini 8 1/2 hablaba sobre Fellini, su primera adaptación musical -sí, ya hubo una, y mucho mejor-, titulada Empieza el espectáculo, hablaba sobre Bob Fosse. Se trataba de adaptar las mismas estrategias que Fellini y explotarlas en el marco de un musical moderno y exigente, otra disección de la identidad del creador más que estimulante.

Fellini y Fosse eran artistas. ¿Lo es Rob Marshall? Yo diría que le falta comer muchas sopas para serlo. Guido ya no es una persona sino un personaje, y en ese tránsito pierde fuerza. Daniel Day-Lewis lo interpreta como si fuera un estereotipo, pero no es culpa suya: así está escrito, con barba de tres días y un cigarrillo tras otro colgando de la comisura de los labios.

o peor no está en Guido sino en cómo Marshall enfoca la puesta en escena del musical, algo que ya podía percibirse en Chicago. Es una pena que maltrate a las actrices con las que trabaja: exceptuando a Nicole Kidman, cada vez más prescindible, las demás dan el do de pecho en sus canciones y bailes. Marshall, de vuelta, las corta en pedacitos. La manera en que monta esas escenas, con planos de un segundo que cortan el movimiento del cuerpo de las actrices, impide que veamos las bondades de su actuación, la presunta grandeza de las coreografías.

Si a eso añadimos que, exceptuando tres canciones ("A Call for Vatican", la pegadiza "Cinema Italiano" y la mejor, "Be Italian"), la música en Nine no es muy allá, veremos que el glamour que derrocha todo el diseño de producción y vestuario se queda en agua de borrajas. No es que sea una película frívola y superficial; es que desaprovecha la oportunidad de revisar un gran clásico.

La Nación - F. López (Argentina)

2.00
Regular

Nine tiene su origen en el cine: créase o no viene de 8 y medio y ha pasado por sucesivas transformaciones hasta llegar a hacer de las ensoñaciones y los fantasmas personales de un cineasta en pleno bloqueo creativo este musical superpoblado de estrellas, de brillos decorativos, de lugares comunes del género, de números musicales con coreogra ... Leer más Nine tiene su origen en el cine: créase o no viene de 8 y medio y ha pasado por sucesivas transformaciones hasta llegar a hacer de las ensoñaciones y los fantasmas personales de un cineasta en pleno bloqueo creativo este musical superpoblado de estrellas, de brillos decorativos, de lugares comunes del género, de números musicales con coreografía y vértigo de clip, de brochazos de italianidad tomados de un manual del estereotipo.

Es cierto que hay un elenco de famosos que se toma en serio el compromiso, que a la fotogenia de Roma se suman otros seductores paisajes italianos y que el diseño de producción (más allá del barroquismo abrumador de las escenas musicales) se ha preocupado por asegurar imágenes vistosas.

Pero no se hace un film sólo con la popularidad de sus actores y el centelleo de sus imágenes, sobre todo si se cuenta con un libro tan inconexo y una estructura narrativa tan intermitente. A cada escena (melo)dramática le sigue una canción y a cada canción otra breve escena, con el agravante de que las canciones, ninguna de ellas muy memorable, interrumpen la acción en lugar de hacerla progresar.

Siete mujeres pueblan la realidad y la fantasía del protagonista: su esposa (Cotillard, lo mejor del elenco); su musa (la reciclada Kidman); su amante (Cruz, en plan vamp); su confidente (Judi Dench): su santa mamma , tan diva como Sophia Loren; la ahora estilizada prostituta de la playa (Fergie, de Black Eyed Peas), y una periodista de Vogue (Hudson). Cada una tiene su número musical y lo resuelve con oficio, a pesar de que nadie es especialista en el género. Y es un trabajo como mínimo decoroso el de Daniel Day-Lewis como el cineasta vacío de ideas y colmado de zozobras existenciales.

Se diría que quien padece en este caso el bloqueo creativo es Rob Marshall, que no se aparta demasiado de la concepción teatral, aplica la misma fórmula que en Chicago para que las canciones se desarrollen en el imaginario terreno del pensamiento de cada uno (aunque aquí todo debería formar parte de la interioridad del atormentado creador) y termina dándole al film el aspecto de una sucesión de episodios aislados, o mejor -visto el nervioso ritmo de su montaje- en una sucesión de trailers.

Claro que sería injusto echarle toda la culpa a Marshall: la dispersión del anodino libro colabora, y las letras -las de las canciones originales y las que Maury Yeston agregó, como la que Kate Hudson dedica al cine italiano- son de una chatura alarmante. Nine quiso ser un homenaje a Fellini; parece casi una parodia.

Fernando López

Comentarios

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parlitos calificó:

Regular

Aunque los musicales nunca han sido mi fuerte, tengo que reconocer que sí tengo dos favoritos: Moulin Rouge y Chicago. Lejos de encontrar un nuevo favorito, Nine: Una Vida de Pasión se aleja por mucho ser la sustituta de alguno de los títulos anteriores.

Eso sí, la película hay que verla por tener tan atractivo elenco, sin embargo, la gran producción pierde el encanto desde el primer número que presenta a un Daniel Day-Lewis improvisado en playback, conforme va desarrollándose la trama, se confirma quien es como actor. el trabajo de Nicole Kidman recuerda a los números musicales “más tranquilos” de Moulin Rouge.

El mejor de los musicales para mi gusto es Fergie quien demuestra su experiencia de hacer shows en esa materia, aunque el de Kate Hudson atrae más por la producción y el movimiento de cámaras y escenarios, nada le pide a la experimentada Fergie.

En cuanto a la actuación de Penélope Cruz que fue reconocida con nominaciones al Oscar y a los Globos de Oro, su rol carece de una gran participación, pues solo queda en una coactuación más como la de la mayoría de las participantes, incluso la de la misma Sophia Loren, no trascienden. Las actuaciones de Judi Dench y Marion Cotillard están muy por encima de la española y Loren.

Nine: Una Vida de Pasión no ofrece nada nuevo que ya haya presentado otro musical.

CINETEANDO. Todos los miércoles de 6 a 7 pm por www.radiotuvox.com

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geg calificó:

Buena

Me gustó. Disfruté viéndola. Aclaro que soy devoto de Federico Fellini el alter ego de Guido Contini. Quizás por esa nota de homenaje implícito a su persona es que me gustó. Pero está muy bien actuada. Todos, todos, nos sorprenden de una u otra manera. Claro que hay puntos que a uno le generan un cierto escozor, hay que dejarlos pasar. No es 8 y medio y nunca jamás el cine de los Estados Unidos va a poder hacer algo semejante porque no entra dentro del ámbito que pueden entender y manejar. También me enoja que se haga un musical de cualquier cosa. Pronto asistiremos al diario de Anna Frank musical o el de La noche de los muertos vivos. A pesar de la constante repetición de los temas con similitud a los de Nino Rota, la música es cualquier cosa menos emotiva.
Igual, la película se disfruta. Espléndido Daniel Day-Lewis y bellísimas sus acompañantes.

Hace 2 años -  1 ¿Te sirvió este comentario? Si · No
geg comentó:

Para mí, 8 y medio es una película clave en la historia de la cinematografía como arte. Hay un antes y un después de 8 y medio. Todavía hoy me sigo emocionando al recordar su escena final de la que Susana Giménez robó la música genial de Nino Rota. Entonces, al enterarme que Daniel Day-Lewis iba a personificar a Marcello Mastroianni, me pareció un atentado al arte. Pero bueno, el elenco es magnífico. De todos modos creo que poco debe haber quedado de la magia de Fellini. Ya el director lo demostró en la decepcionante versión que hizo de Chicago donde eliminó toda la sensualidad de Bob Fosse. Espero equivocarme, pero es muy probable que con Nine haga lo mismo. De todas maneras 8 y medio va a quedar para siempre.

Hace 2 años -  1 ¿Te sirvió este comentario? Si · No
leosaran comentó:

Nine

0.500
"Muy Mala"

"La película es mala y demasiado larga. El conflicto es simple y predecible. Las canciones son malas y muchas de ellas no tienen sentido para la película, hay una o dos buenas canciones y coreos, el resto es basura. Las actuaciones están bien, la dirección está bien, pero no vale la pena perder dos horas mirándola."

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Ana.Margarita.Trujillo comentó:

Nine

2.500
"Regular (+)"

"Es un remake malo y forzado de la magnífica 8 y medio de Fellini. Se desperdician los excelentes actores. "

Hace un año -  0 ¿Te sirvió este comentario? Si · No
mon28 calificó:

Muy Buena

Al principio de la película, parece inconexa y lenta y poco a apoco va "integrándose" y tomando sentido. La Música y coreografías son muy buenas y también las actuaciones. Se evidencia un trabajo intenso y ajustado entre ellos.

Hace un año -  0 ¿Te sirvió este comentario? Si · No
maxi2214 calificó:

Regular

me aburrio

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mbobary calificó:

Excelente

un exelente musical
exelentes actuaciones

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ReY @NOn¡¡¡W@lO calificó:

Muy Buena

ME GUSTO LA PELICULA..ME ENCANTO.EN VERDAD A MI NUNCA ME GUSTAVAN LAS PELICULAS DE ESTE GENERO ..PERO CON ESTA PELI ME ENCANTO..SE LAS RECOMIENDO,JJEJEJE ES FACINATE..

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lucassoria calificó:

Regular

buenos temas musicales pero guion pobre.

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MARIA ESTELA calificó:

Muy Buena

ALGO DIFCIL DE SUPERAR A 8 Y 1/2... PERO MUY RECOMENDABLE A LOS QUE NOS GUSTA ESTE GENERO !!!!!!

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christinecris calificó:

Excelente

Hermosa Película, descubre el alma de cada uno de sus personajes, con lo bueno y dramático de cada uno. Divina!!

Hace un año -  0 ¿Te sirvió este comentario? Si · No
Jorge.Cerutti calificó:

Excelente

Me encanta las peliculas de comedias musicales y deseo ver esta completa

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Puntaje

Puntaje: 25
Regular (+)
Calificación de la comunidad
Puntaje: 3.01
Calificación media
basada en 311 personas
Calificación de la prensa
Puntaje: 2.36
Calificación media
basada en 12 críticos

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