
"Mala"
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Definitivamente, no es la mejor película de Hackman ni de Weaver, excelentes actores. "
Max (Sigourney Weaver) y Page (Jennifer Love Hewitt), madre e hija, son dos timadoras profesionales que han convertido el engaño mediante la seducción de millonarios en un arte. Pero, mientras Max intenta enredar a un excéntrico magnate del tabaco (Gene Hackman), Page conoce a un simpático chico ... Leer más
Max (Sigourney Weaver) y Page (Jennifer Love Hewitt), madre e hija, son dos timadoras profesionales que han convertido el engaño mediante la seducción de millonarios en un arte. Pero, mientras Max intenta enredar a un excéntrico magnate del tabaco (Gene Hackman), Page conoce a un simpático chico (Jason Lee) y ocurre lo impensable: se enamora. Pronto empieza a aflorar cosas como la moral y la conciencia, y todo con un ex-marido rabioso (Ray Liotta) tras sus pasos.
| Género | Comedia, Crimen, Romance |
|---|---|
| Título Original | Heartbreakers |
| Director | David Mirkin |
| Protagonistas | Sigourney Weaver, Ray Liotta, Gene Hackman, Jeffrey Jones, Jennifer Love Hewitt, Jason Lee, Anne Bancroft, Nora Dunn, Ricky Jay |
| Año de producción | 2001 |
| Duración | 123 minutos. |
| MPAA rating | PG-13 - Aviso para los padres. Este material puede ser inapropiado para niños menores de 13 años |
| Productor | John Davis, Irving Ong |
| Guionista | Robert Dunn, Stephen Mazur |
| Música | John Debney, Emmanuel Kiriakou |
| País | Estados Unidos |
| Experto de esta película | juancarlossantillanvillalobos · Como ser experto? |
| Última modificación | la vieja (Hace 6 meses) |
Lo malo de los estafadores es que son vocacionales: no pueden con su genio. Puestos a burlar al prójimo, no tienen límites ni escrúpulos; se entusiasman tanto con sus timos que engañan sin mirar a quién. Cualquiera puede ser la víctima: los socios, la familia, los instructores, los discípulos.
Para muestra, sobra esta comedia indecisa ent ... Leer más Lo malo de los estafadores es que son vocacionales: no pueden con su genio. Puestos a burlar al prójimo, no tienen límites ni escrúpulos; se entusiasman tanto con sus timos que engañan sin mirar a quién. Cualquiera puede ser la víctima: los socios, la familia, los instructores, los discípulos.
Para muestra, sobra esta comedia indecisa entre lo farsesco y lo sentimental que -salvo por algunos escotes y osadías eróticas- bien podría haber sido filmada medio siglo atrás, aunque probablemente con mejores resultados, si se recuerda la cantidad de especialistas en el género de que Hollywood disponía en aquellos tiempos.
Aquí hay una mamá y una hija, ambas muy favorecidas por la naturaleza y expertas en el arte de engatusar incautos y vaciarles la cuenta bancaria. No es para ellas una ocupación sino un modo de vida, y viene de lejos. La mamá, que se llama Max y tiene la prestancia y las piernas interminables de Sigourney Weaver, tuvo una vez un momento de debilidad: se enamoró y terminó seducida y abandonda. El fruto de aquella flaqueza es hoy su socia, la linda Page (Jennifer Love Hewitt), que puede pasar por ingenua o comportarse como la más vulgar de las busconas. Mamá le ha enseñado todos los trucos que ella aprendió por necesidad y que le sirvieron para ganarse la vida. Forman un equipo temible.
Así que ahí andan, atentas a la presencia de cualquier candidato. Puesta la mira en el elegido, emprenden el plan de seducción, infalible; después, vienen el zarpazo y el reparto del botín. (No conviene detenerse en los procedimientos que ellas usan para no estropear el chiste: al fin y al cabo no son tantos los que hay en el film, ni tampoco excesivamente novedosos.)
Pero como la nena está grande y quiere independizarse, hace falta dar el golpe definitivo que les asegure un buen capital, de modo que parten en busca de un millonario en pleno Palm Beach. Y mientras la mayor se disfraza de rusa y trata de conquistar a un viejo magnate que trae toda la nicotina del mundo en los pulmones (a juzgar por la tos), la más chica emprende un trabajito extra que la lleva a desobedecer una regla de oro: prohibido meterse con hombres atractivos, la carne es débil.
Vacilación o doble objetivo
Todo parece prometedor al principio, con ritmo vivaz, personajes simpáticos, algún gag y el suave balanceo de la bossa nova de la banda sonora. Pero a medida que el film avanza -hasta llegar a las dos horas- queda en claro que no sobra ingenio, que las sorpresas son previsibles y que los guionistas y el director no se deciden entre la farsa y la comedia sentimental. Aunque el actual imperio del marketing autoriza a pensar que quizá quisieron duplicar el target apuntando a los más jóvenes con el cuento romántico de Jennifer y a los mayores con el guiño cínico de Sigourney.
Esta especie de género dio muchas veces frutos más jugosos. Pero si bien "Las estafadoras" no parece destinada a pasar a la historia, proporciona un rato de entretenimiento muy liviano, algún chiste esporádico y eficaz y, sobre todo, la gracia de sus actores. A Sigourney Weaver, ya se sabía, la comedia le sienta muy bien; Gene Hackman no tiene miedo de mostrarse desagradable y sabe hacerlo de modo hilarante aunque le toque repetir siempre el mismo chiste; Ray Liotta parece divertirse mucho tomando en broma su gángster de segunda categoría, y a Anne Bancroft -tampoco es novedad- no hay papel chico que le impida lucirse.
Que el film se vuelva plano e hiperconvencional cuando afronta la historia de la parejita joven no es responsabilidad de los muy desenvueltos Jennifer Love Hewitt y Jason Lee, sino de un guión cuyo ingenio se agota demasiado temprano.
Queda, sí, un enigma final. Que Max se haga la rusa para conquistar al millonario, ¿será solamente un pretexto para que Sigourney ensaye el acento y pueda cantar "Back in the URSS"?
Fernando López

"Mala"
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Definitivamente, no es la mejor película de Hackman ni de Weaver, excelentes actores. "


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