La película empieza donde acaban la mayoría de las comedias románticas: en una serie de besos de distintas parejas y una declaración de amor eterno. ¿Pero realmente viven felices para siempre? Para descubrirlo, seguimos las vidas entrelazadas de seis parejas.
| Género | Comedia |
|---|---|
| Título Original | Ex |
| Director | Fausto Brizzi |
| Protagonistas | Silvio Orlando, Gianmarco Tognazzi, Claudio Bisio, Flavio Insinna, Carla Signoris, Alessandro Gassman, Cristiana Capotondi, Giorgia Wurth, Martina Pinto, Cécile Cassel, Fabio De Luigi, Claudia Gerini, Malik Zidi, Nancy Brilli |
| Año de producción | 2009 |
| Duración | 120 minutos. |
| Guionista | Marco Martani, Massimiliano Bruno, Fausto Brizzi |
| País | Francia · Italia |
| Última modificación | claudioe2001 (Hace 9 meses) |
Todos tenemos un Ex (Ex, 2009) es una suerte de comedia romántica coral, muy al estilo de Realmente Amor (Love Actually, 2003) en donde se intenta dar a la historia un tono más real, más verídico, más imperfecto. Un entorno donde no todo es armonía y estabilidad en las parejas del mundo de hoy, a quienes indefectiblemente las atraviesa el dra ... Leer más Todos tenemos un Ex (Ex, 2009) es una suerte de comedia romántica coral, muy al estilo de Realmente Amor (Love Actually, 2003) en donde se intenta dar a la historia un tono más real, más verídico, más imperfecto. Un entorno donde no todo es armonía y estabilidad en las parejas del mundo de hoy, a quienes indefectiblemente las atraviesa el drama.
Vínculos de pareja inestables, en descontento con el presente que les toca y añorando a un ex amor al que siempre se vuelve, darán lugar a seis historias de personajes y relaciones de distintas edades y condiciones sociales que serán el centro del relato.
Sin la moralina que podría ensombrecer a cualquier buen intento, el film aborda de forma acertada a la pareja y sus problemáticas con el contexto social contemporáneo como irremediable condicionante. Cada historia parece colocar a los personajes en su debido lugar y acercarnos a través de ellos a un horizonte de vivencias y seres muy diversos. Alegre y nostálgica en partes, la trama irá develando errores, culpas, cuestiones del destino y disputas por divorcio, como algunas de las varias ejes que atraviesan este grupo de parejas entre crisis y desencuentros varios.
Cuestiones como el amor que dura para siempre, la pareja idealizada, el anhelo versus el cansancio de la rutina, el deseo que llama a la infidelidad y el desgaste de la convivencia en pareja que lleva al abandono de la misma, son interrogantes que atraviesan a todo ser humano en algún momento de la vida. Como etapas esencialmente reconocibles en cualquier relación sentimental, el film se pone existencial y ameno a la vez para explorar un corazón que no siempre sabe de razones.
Recorriendo esta ruleta rusa de personajes y enredos varios, se vislumbra desde un costado humorístico los diferentes estadios por los que atraviesa una pareja. Un tanto conformista a la hora de cerrar el relato, suele tender a ser complaciente hacia un equilibrio final indefectible al que arriban sus personajes. El humor con el que trata cada historia no empaña cierto realismo poco esperanzador en donde una relación prometedora comienza siendo ciento por ciento felicidad y acaba envuelta en dudas, olvido, reiteración o agotamiento. Lugares comunes disimulados gracias a un punzante y ácido humor que puede ser sexual, arrebatado y lucido, demostrando una veta cómica polifacética y muy valorable.
Con astucia, picardía y, vale decir, con bastante sobriedad, Fausto Brizzi construye una mirada crítica de una temática atractiva para el espectador, que se verá seducido e involucrado. Desde Italia, sin hacer mucho ruido, sin un gran elenco ni las fastuosas maquinarias publicitarias de las que Hollywood se jacta, llega una comedia digna de ver y muy disfrutable por cierto.
El divorcio pasa a ser una solución cuando la convivencia conyugal se ha vuelto imposible. Puede ser. Sin embargo, también es la fuente de nuevos problemas y nuevas discusiones: hay que resolver quién se hace cargo de los chicos, por ejemplo; hay que soportar ver al ex formando una nueva pareja; por lo menos uno de los divorciados tiene que busc ... Leer más El divorcio pasa a ser una solución cuando la convivencia conyugal se ha vuelto imposible. Puede ser. Sin embargo, también es la fuente de nuevos problemas y nuevas discusiones: hay que resolver quién se hace cargo de los chicos, por ejemplo; hay que soportar ver al ex formando una nueva pareja; por lo menos uno de los divorciados tiene que buscar nuevo alojamiento y no siempre hay un hijo mayor dispuesto a sacrificar su libertad y albergarlo; puede que pasado el tiempo un ex aspire al regreso a casa, que se arrepienta de la separación cuando ya es tarde o que sus celos enfermizos lo conviertan en un energúmeno capaz de exterminar a quien ronde a la que fue su pareja. En fin, el divorcio termina siendo un capítulo más de la clásica historia de amor. Y no siempre el último, como quiere probarlo entre risas el italiano Fausto Brizzi.
El exitoso cineasta no intenta innovar, pero sabe cómo actualizar a fuerza de humor la vieja fórmula del film en episodios, convirtiéndolo en una comedia coral sobre las experiencias amorosas de personajes de distintas generaciones ?básicamente seis parejas? que aparecen conectadas por algún vínculo de parentesco o amistad. Se trata de echar una mirada risueña y ligera (a veces apenas melancólica) al comportamiento de los seres humanos en el resbaladizo terreno de las relaciones amorosas. Brizzi lo hace con muy buen ritmo, diálogos graciosos que suelen descartar la vulgaridad y personajes que (confiados a fogueadas figuras de la TV y el cine como Silvio Orlando, Claudia Gerini o Alessandro Gassman) se ganan fácilmente la adhesión de la platea. Es una galería en la que caben, entre otros, un juez encargado de intervenir en casos de divorcio y enredado él mismo en una feroz disputa con su esposa, un cura que titubea cuando debe casar con otro a su añorada ex, un maduro psicólogo que debe hacerse cargo de sus hijas adolescentes y un par de padres que pelean no por obtener la custodia de los hijos sino por sacárselos de encima.
Brizzi acierta más en lo cómico que en lo emotivo, aunque cuando entra en este terreno suele arreglárselas para encontrar un remate gracioso. Su film no pasará a la historia, pero proporciona dos horas de diversión.
Fernando López


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