Recuerdo que la primera de Destino final, me había parecido relativamente original. Era una película de pequeño presupuesto con una buena idea. En cambio con la segunda, si bien seguían con el tema de la venganza de la muerte, habían trabajado mucho en la “elaboración” de las situaciones de las muertes. Habian hecho un gran show, luciénd ... Leer más Recuerdo que la primera de Destino final, me había parecido relativamente original. Era una película de pequeño presupuesto con una buena idea. En cambio con la segunda, si bien seguían con el tema de la venganza de la muerte, habían trabajado mucho en la “elaboración” de las situaciones de las muertes. Habian hecho un gran show, luciéndose no solo con la escena central del accidente en la autopista, si no que también en cada una de las venganzas. Había sido un gran show.
De la tercera no puedo hablar por no haberla visto.
Y con esta cuarta, reviví en gran parte el show de la segunda, con toda la parte inicial. Todo el accidente del autódromo es brillante, y bien retorcido todo. De la misma manera que uno de los “amigos” dice que va a ver a los autos para verlos chocar, acá uno dice que definitivamente va a ver Destino final para ver muertes espectaculares… y si, hay que reconocerse como enfermito.
Todo el 3D aplicado en esa parte inicial es muy bueno. Tiene una gran nitidez, y muchas tomas fueron muy bien integradas en las tres dimensiones. Hacen un gran aprovechamiento de la tecnología y la ponen al servicio de… las muertes!
Pero ese comienzo a todo motor, sangre y vidrio, le juega en contra a la segunda mitad de la película…
Desde la escena de la pileta y la del lavadero de autos, todo se vuelve demasiado estirado… o sea, previsible es en si la película… todos tienen que morir!!
Pero si ves nuevamente la dos, notarás que las escenas de las muertes no tenian mucho pre aviso. En cambio acá te avisan, te recuerdan, te la estiran y te la estiran… y ya cansa un poco.
Además hacen algo medio ladri que no había visto en las anteriores. Hicieron Destino final 5 ahí adentro.
El elenco es el habitual de estas pelis, con algunas chicas bonitas, y un par de tontos que merecen morir. Un aplauso para el regreso de “Camarones” Bubba!! El gran amigo de Forrest Gump aparece bastante tiempo en la peli, pero le han acomodado la mandíbula, por eso puede ser que no te des cuenta.
Volviendo a la historia, definitivamente los freaks que planean las muertes, fueron licenciados en el medio de la escritura del guión, y eso le sacó todo el envión inicial que tuvo la historia, y el entretenimiento en si.
Es obvio que no le podemos pedir peras al olmo, y que es una peli pochoclera para asustarse un poquito y reirse en los otros. Pero… la podrían haber laburado mucho mejor.
Verla en 2D no debe ser del todo malo, porque la historia en si excede al 3D, pero por todo lo que hicieron en la primer parte, verla en una sala digital definitivamente suma mucho.
Si no estás exigente, la vas a pasar bien, y si sabés que se cae un poco en la mitad, quizás no esperes mucho más.
Y se va la cuarta. Aunque la excusa argumental y el título (con un “El” por delante como única distinción) vuelvan a los orígenes y un enorme “3-D” decore los afiches con la novedad estereoscópica. Al fin y al cabo, todo es cuestión de números. O de cómo atraer a nuevos y viejos espectadores con el consuelo de las tres dimensiones, ... Leer más Y se va la cuarta. Aunque la excusa argumental y el título (con un “El” por delante como única distinción) vuelvan a los orígenes y un enorme “3-D” decore los afiches con la novedad estereoscópica. Al fin y al cabo, todo es cuestión de números. O de cómo atraer a nuevos y viejos espectadores con el consuelo de las tres dimensiones, que de nuevo tiene bien poco. Lo triste del asunto es que si bien el nombre del director, David R. Ellis, preanunciaba posibles delicias, los resultados terminan siendo más bien insípidos. Veterano doble de riesgo y asistente de segundas unidades, en los últimos años Ellis consiguió un ascenso al escalafón de realizador, pergeñando una trilogía de films de bajo consumo y alto rendimiento: Destino final 2 (precisamente la segunda entrega de la saga que nos compete), Celular y Terror a bordo representan un modelo de cine de suspenso y acción alejado de los grandes presupuestos al uso, pequeñas gemas de emoción visceral y ritmo sin freno de mano a la vista que se disfrutan, en gran medida, por su notoria falta de ambiciones. El destino final corta con un sopapo la racha de buena fortuna cinematográfica como consecuencia directa del escaso vuelo de la puesta en escena, fundamentalmente a la hora de representar las muertes, que de eso se trata, pero también de los intervalos entre las mismas.
Como en los capítulos anteriores, la cosa arranca con un accidente multitudinario del cual un puñado de personajes sale ileso gracias al poder clarividente de alguno de ellos. Lejos del múltiple choque en la ruta de Destino final 2 –set piece de antología que retrotrae al espectador a los inicios del cine, cuando el poder de atracción del prodigio creado en pantalla por los efectos especiales permanecía en estado virginal–, aquí una secuencia similar en una pista de carreras da inicio al film con los caballos de fuerza cansados. Apenas algún objeto punzante volando hacia los ojos del espectador es capaz de sacudir momentáneamente la abulia, abusando de la más física de las reacciones. Luego del desastre, las malas nuevas: escaparle a la Muerte, más temible que Jason, Freddie y demás espantajos fílmicos juntos, no es cosa sencilla. Al fin y al cabo, la Parca entendida de esta forma es casi una sublimación de los deseos del Coyote, el universo todo como enorme fábrica Acme a su disposición. Así se reinicia la seguidilla de “muertes sofisticadas”, único sostén dramático de toda la franquicia.
Barajados los naipes del destino, la única manera de sostener el interés –algo que maestros del crimen sanguinolento como Dario Argento conocían al dedillo– es estrujar la imaginación para escaparle a la previsibilidad y su corolario, el tedio. Es ése el principal escollo de El destino final: el poco atractivo contexto y ejecución de las mutilaciones y muertes violentas. Más allá de algún aislado toque de ingenio en la tradición del Grand Guignol más primitivo –con la “muerte por escalera mecánica” en el tope de los charts–, nada sacude la linealidad de la estructura y sus condimentos, e incluso el reparto parece más anclado en la inexpresividad que en otros productos similares. La muletilla que hace de la expresión “rutinario” el centro de ciertas apreciaciones críticas parece haber sido inventada para un largometraje como éste. Ni siquiera el uso del 3D, que en gran medida adquiere el rol estelar del film, logra evitar el bostezo más allá de la marca de la media hora. Y es que hasta que alguien demuestre lo contrario, el uso de la estereoscopia en esta nueva etapa digital no difiere mucho de su primera era dorada en los años ’50. Luego de unos quince o veinte minutos de sorpresa por el efecto de profundidad, los ojos se adaptan a la sensación de perspectiva y ya no hay penetración ocular o tripa voladora que elimine la irritante sensación de lo ya visto. En las dimensiones que sean.
Por Diego Brodersen
Las razones detrás de la realización de un film pueden ser tanto artísticas como comerciales y todas las combinaciones entre estas dos opciones que se les puedan ocurrir a los productores. Claro que en el caso de El destino final, además de la búsqueda de un éxito en la taquilla -aquí el filo artístico está descartado-, el objetivo parec ... Leer más Las razones detrás de la realización de un film pueden ser tanto artísticas como comerciales y todas las combinaciones entre estas dos opciones que se les puedan ocurrir a los productores. Claro que en el caso de El destino final, además de la búsqueda de un éxito en la taquilla -aquí el filo artístico está descartado-, el objetivo parece ser mostrar las posibilidades de las imágenes en 3D. Aplicada al terror más sangriento esta tecnología es la fuerza motora de esta película, la cuarta en la saga que retrata a la muerte persiguiendo a una larga fila de jóvenes de aspecto intercambiable y talento actoral escaso. En este caso, la acción comienza en medio de una carrera de coches tipo Turismo Carretera cuando, por una serie de fatales casualidades, algo sale muy mal y una gran parte del público muere empalada, atravesada o partida al medio. Claro que por las convenciones de esta serie pronto se sabrá que el trágico evento sólo ocurrió en la mente de uno de los protagonistas y que todavía hay tiempo para evitarlo. Pero, según el interesante guión original, aquí reducido a un cúmulo de bloopers sangrientos apilados uno arriba del otro, nadie puede correr más rápido o esconderse de la muerte.
Dirigida por David R. Ellis, responsable de la segunda entrega de esta serie y del menor pero interesante film de suspenso Celular , esta película es apenas un conjunto de escenas que comienzan con el detalle de todos los elementos con potencial capacidad asesina en una peluquería, un lavadero de coches, un cine, un shopping y hasta una pileta de natación. Sin embargo, más allá de la ayuda de la tecnología 3D, nada en El destino final impacta en el espectador más allá de un par de efectos especiales especialmente cruentos. Ni siquiera la mencionada escena de la pileta que parece casi calcada del impresionante cuento del autor Chuck Palahniuk, Tripas , una pieza de terror que consigue imágenes revulsivas sin necesidad del 3D.
Natalia Trzenko
Para ser la cuarta parte de una serie de películas que tratan mas o menos de lo mismo, esperábamos que ‘El Destino Final’ supusiera un, al menos, pequeño cambio en la dinámica de la entretención. Sobre todo porque esta es la primera de la franquicia que es presentada en 3D, una tecnología que rápidamente se ha tomado la industria del cin ... Leer más Para ser la cuarta parte de una serie de películas que tratan mas o menos de lo mismo, esperábamos que ‘El Destino Final’ supusiera un, al menos, pequeño cambio en la dinámica de la entretención. Sobre todo porque esta es la primera de la franquicia que es presentada en 3D, una tecnología que rápidamente se ha tomado la industria del cine. Para aquellos que ya han visto las tres anteriores partes, sabrán que la historia es súper simple: un grupo de jóvenes norteamericanos están tratando de disfrutar un buen momento, hasta que uno de ellos, por lo general el mas bueno del grupo, tiene visiones sobre un terrible accidente que los va a matar a todos. Después de la histeria principal, todos sus amigos y un par de desconocidos le creen y arrancan del lugar saliendo ilesos, pero con la muerte tras sus pasos para cumplir con el cometido. Así ha sido siempre, y así vuelve a ser en esta cuarta película que no representa absolutamente ningún cambio a lo que ya sabemos.
Con eso en el panorama, es bastante difícil ponerse en un buen pie para ver la función. Todo está muy predecible, los personajes son estereotipos bien ridículos y no pasa casi nada de lo que esperábamos de una película de este tipo. Es casi lo mismo que ver las otras partes, calcada, solo que no es un vuelo de avión, ni una carretera ni tampoco una montaña rusa. Ahora, es una carrera de autos.
Nick (Bobby Campo) es el joven que tiene las visiones mortales, mientras asiste a una carrera de autos que tiene toda la apariencia de convertirse en un infierno de accidente. Claramente ocurre y salva a un grupo de amigos, y otros personajes raros como un racista y un guardia que viene saliendo de un alcoholismo. Pero este rescate no ha servido de nada, pues pronto se darán cuenta que la muerte no los ha olvidado, y vendrá por ellos sistemáticamente como en las pasadas películas a morir en el orden que debían morir. Creo eso sería, nada mas.
Lo que mas molesta siempre en estas circunstancias cinematográficas es que no se dignan a responder absolutamente nada de lo fundamental de la historia. No se han molestado en ‘El Destino Final’ en contarnos porque es que siempre el niño bueno del grupo de adolescentes Estadounidenses tiene la visión de la muerte. Simplemente pasa y a nadie le parece raro predecir accidentes muy trágicos. Y claro, tampoco es sorpresa que de la nada todos se vuelven expertos en el calendario de fallecimientos, pudiendo predecir a quien le toca a continuación.
Esta bien, la película puede no ser la perfecta para presentar una historia decente, y eso lo sabemos todo con mucha claridad. Lo fundamental que debería presentado por el director David R. Ellis (‘Final Destination 2’) es una serie de muertes bien elaboradas, espectaculares y sangrientas, sello indiscutible de estas películas. Pero si me preguntan a mi, se ha querido exprimir mucho el 3D dejando de lado la preparación de muertes geniales y sangrientas, y también el guión.
El Destino Final
"Muy Mala"
"Estas películas nunca me gustaron. Me encanta el género de terror/horror, pero ésta saga, la verdad, que más que impresionarme, me hace reír. Y la parte de la piscina parece extraída (por no decir robada) del cuento "Tripas" de Chuck Palahniuk... que no recomiendo a estómagos débiles, por cierto. Muy decepcionante."