La inmortal y mítica figura del guerrillero y líder revolucionario Ernesto “Che” Guevara, sirve de base para el nuevo trabajo de Walter Salles. Sin embargo, el director brasileño opta por alejarse de los estereotipos tan manidos que siempre han envuelto la figura del mítico personaje, ahondando aquí en la búsqueda del lado más humano del ... Leer más La inmortal y mítica figura del guerrillero y líder revolucionario Ernesto “Che” Guevara, sirve de base para el nuevo trabajo de Walter Salles. Sin embargo, el director brasileño opta por alejarse de los estereotipos tan manidos que siempre han envuelto la figura del mítico personaje, ahondando aquí en la búsqueda del lado más humano del mismo.
Y es que, como toda figura mítica, Guevara no nació con ese misticismo que desde la Revolución Cubana lo rodeaba, pues los caminos que decidimos explorar a lo largo de toda nuestra vida son los que verdaderamente nos hacen cambiar nuestra forma de ver o afrontar las cosas. Así, el viaje a lo largo y ancho de toda la América Latina que en diciembre de 1951 emprendieron unos jóvenes Alberto Granado y Ernesto Guevara de la Serna, a lomos de La Poderosa (una Norton 500 de 1939), pasó de ser un simple viaje aventurero de dos jóvenes estudiantes de medicina acomodados en familias burguesas, a convertirse en un verdadero viaje de descubrimiento hacia nuevas y dolorosas realidades que hasta entonces habían ignorado.
Este periplo épico de autodescubrimiento que nos descubre las magnificencias de los paisajes latinos, a la par que nos muestra las injusticias, desigualdades y miserias de la población de la América Latina (aún presentes hoy en día), le sirve a Salles de marco perfecto donde sus dos personajes pueden evolucionar hacía terrenos que ni siquiera éstos se habían cuestionado. Así, y después de una brillante y rapidísima introducción a los personajes, el viaje comienza desde Argentina, continuando por polvorientos caminos hacía el norte, atravesando el Lago Frías hacia Chile y cruzando las montañas del Perú hasta Cuzco, capital del país, a los pies del último bastión inca del Machu Pichu, en cuyas ruinas descansa lo que antaño fue una de las mayores civilizaciones del planeta, aniquilada por la codicia y crueldad de un imperio. Retomando de nuevo el periplo para, seguidamente, dirigirse hacía Lima desde donde partir, navegando por el Amazonas, hacia el leprosario de San Pablo, y desembocar, después de más de 12.000 Km. de travesía, a la capital de Venezuela, Caracas, el destino final de ambos aventureros.
Pero para entonces, aquellos dos jóvenes soñadores que partieron hacia algo incierto, han cambiado. Juntos han sufrido vendavales, han sentido como el frío del invierno en las cumbres nevadas les helaba los huesos, han jugado con la muerte, superando los múltiples accidentes que finalmente marcaron el fin de La Poderosa, y han vivido y sentido en sus propias carnes, las desigualdades, miserias e injusticias que azotan la realidad de los disidentes en la América Latina más profunda. Así, a cada conversación, a cada prueba superada, vemos como detrás de esos ojos, aún jóvenes, de Guevara, va cobrando forma lo que la historia acabará por convertir en una de las figuras más emblemáticas del siglo XX. Valga como metáfora a su mundo utópico, el cruce a nado del río, extendiendo su mano (no verbalmente, sino físicamente) a aquellos que, de vez en cuando, ofrecen su rostro anónimo en espléndidos cuadros en blanco y negro, recordando la importancia que ejercieron, en un pasado, sobre la mentalidad del joven Ernesto Guevara.
Y es que se ha de reconocer que no es tarea fácil plasmar ese cúmulo de sentimientos y/o sensaciones primerizas que tuvo que experimentar Guevara durante ese épico viaje. Sin embargo, Gael García Bernal sale más que airoso de la propuesta y compone a un Guevara alejado de la típica figura del icono, al que las sensaciones vividas y experimentadas lo están trasformando irreversiblemente, pues detrás de la mirada perdida de Bernal, adivinamos dudas, pensamientos e ideas que, como un torrente, empiezan a tomar forma dentro de la mente del “Fuse”.
No obstante, puede ser que el mayor descubrimiento de la cinta lo hallemos en la soberbia interpretación de Rodrigo de la Serna, bajo el rostro de un pícaro y divertido Alberto Granado, que sirve como contrapunto cómico, no sólo a la seria personalidad del “Fuse”, sino al tono serio que por momentos impregna el relato.
Basada en las “Notas de Viaje” del propio Guevara y de las declaraciones de Granado, Salles, con una excelente puesta en escena, recupera el espíritu de la buena “road movie” e imprime a la película un maravilloso (y muy acertado) tono documental, que la hace muy interesante desde el punto de vista sociológico. Ese entorno agreste y salvaje por el que se mueven sus personajes, condiciona la evolución de éstos, siendo de muchísima importancia el paisaje que, como se observa, pasa a ser un protagonista más en la historia.
Sirva como colofón esas espectaculares imágenes, bellísimamente fotografiadas y acompañadas inmejorablemente por una bellísima partitura de Santaolalla, cuyas preciosas melodías remiten a la inmensidad y belleza de los nuevos parajes que vemos a través de los ojos de nuestros dos protagonistas, en una composición en que imagen y melodía se dan la mano con pasmosa armonía. Todo ello configura un mar de logros positivos que convierten a “Diarios de Motocicleta” en una propuesta indudablemente imprescindible, se crea o no en la inmortal figura del mítico líder revolucionario.
Daniel Jiménez Pulido
Es posible que en algunos apartados la última pelicula de Walter Salles resulte algo pobre; su superficialidad emotiva durante algun momento de la cinta y una aprecieable descompensación en el conjunto de la obra, provocada quizás por la falta de profundidad en algunos aspectos y el exceso de recreimiento en otros, contribuyen para impedir calificar a esta película como debería merecerse si nos atenemos al poder que sus imagenes consiguen reflejar.
Por eso lo que me gustaría recalcar por encima de sus probables defectos es la fuerza de transmisión que desborda por todos y cada uno de sus lados. Tal vez la implicación en el proyecto de los responsables o tal vez la imponente calidad de las imágenes provocan que la cinta le llegue a uno muy adentro y la implicación emocional con todo lo que la película muestra alcanza, sin remedio alguno para escapar de ello, cotas muy elevadas.
Desde el primer minuto pero sobretodo en la parte final hay un derroche de autenticidad, de verdad en lo que vemos, en lo que nos enseñan. Todo esta bien medido para que el gran público pueda respirar la humanidad que sentía la mítica figura de Ernesto Ché Gevara.
Se intuye el despertar revolucionario que poco a poco fue padeciendo el joven burguesito poteño durante su periplo por sus tierras latinoamericanas.
Hay una escena para mi clave dotada de una sugerencia feroz que muestra quizás el renacer del que sería uno de los personajes de la historia del siglo xx mas amado y menos olvidado.
Es aquella en la que con un fondo de guitarra eléctrica furiosa E. Guevera obserba con esa mirada comprometida, preocupante y seria como mal-viajan los indígenas para cruzar el amazonas. Está muy bien ejecutada porque sugiere el nacimiento de la semilla revolucionaria en la cabeza del joven Ché y básicamente viene a simbolizar qué es lo que pretende Walter Salles con su película, que no es otra cosa que empapar al gran público con la honestidad y la tremenda pasión por los seres humanos que sentia el "fuse". Más alla de ideoligías políticas se habla aquí de sueños, ideales, inquietudes, injusticias, y sobre todo de personas, personas tocadas por la miseria, el dolor, la soledad, y la desgracia.
Todo esto lo consigue mostrar Salles en muchas partes de la cinta sin embargo en otras se le va la mano y el excesivo sentimentalismo provoca una descompensación que algunos pueden ver como manipulación para lograr complicidad o compasión del espectador. Personalmente no creo que la cosa llegue a tanto pero sí es suficiente para impedir redondear esta sugerente película.
Por su supuesto las excelentes interpretaciones de su pareja protagonista son fundamentales; si Gael Garcia Bernal está muy correcto encarnando a la mítica figura, Rodrigo de la Serna aporta algo más con su trabajo y dota a su personaje de una vida y una presencia arrolladoras encarnando al inseparable compañero del che, Alberto Granado, con una gran personalidad.
Tardé en verla. No se bien porque, quiero creer que fue por la falta de tiempo, pero el hecho de que se haya mantenido tanto en el top ten, demuestra de que muchos no la tuvieron en sus prioridades, pero un buen boca a boca, logró que mucha gente la vaya a ver.
Diarios... es simplemente eso... un relato de un momento de dos personas, que podría ... Leer más Tardé en verla. No se bien porque, quiero creer que fue por la falta de tiempo, pero el hecho de que se haya mantenido tanto en el top ten, demuestra de que muchos no la tuvieron en sus prioridades, pero un buen boca a boca, logró que mucha gente la vaya a ver.
Diarios... es simplemente eso... un relato de un momento de dos personas, que podrían ser totalmente comunes...
Diarios de motocicleta, es para mi punto de vista, algo así como el "Episodio II"... ¿Por qué? Porque podrás entender como llega al "lado oscuro" o "lado claro" según el punto de vista.
Pero independientemente de la ideología, la peli no hace campaña política. Solo muestra que es lo que motivo parcialmente la reacción de ese lider indiscutido que tuvo latinoamérica, y lo loco, es que si solo la mitad de los que tienen una remera con su imagen la vieran, quizás o llevarían más esa remera o la dejarían de usar.
Por la parte técnica, es impecable la reconstrucción de época, ya que no hacen abuso y todo se ve prolijito. Muy buena fotografía, y me parecieron maravillosas las "fotos".
Por la parte humana, Gael García está correcto, muy digno, pero me parece que el que se roba el protagonismo, quizás por ser más pintoresco su personaje es Rodrigo de la Serna.
Algo maravilloso es la musicalización... otra vez este muchacho Santaolalla hace una tarea estupenda.
Diarios, merece ser vista... es simplemente una buena historia, muy bien contada
Sir Chandler
Regular (+)
no es muy tracendente, no aporta mucho, no conforma