
"Regular"
"Mucha Bomba un embarquenada de seo ni nada mas fue una novela de despecgo, veamoslo asi mala 2 de 5 3 de 10"
En la ciudad de París de comienzos del siglo XX; Léa de Lonval comienza una relación con Fred Peloux, hijo de una antigua amiga suya, al que Léa apoda “Chéri” desde pequeño. A pesar de lo que podría preverse, su relación dura seis años, hasta que un buen día la madre de Fred decide cas ... Leer más
En la ciudad de París de comienzos del siglo XX; Léa de Lonval comienza una relación con Fred Peloux, hijo de una antigua amiga suya, al que Léa apoda “Chéri” desde pequeño. A pesar de lo que podría preverse, su relación dura seis años, hasta que un buen día la madre de Fred decide casarlo con la joven Edmée, heredera de una fortuna. El momento fatídico se aproxima, y tanto Léa como Chéri descubren que su amor es aún más grande de lo que creían. ¿Serán capaces de resolver el conflicto?
| Género | Comedia, Romance |
|---|---|
| Título Original | Chéri |
| Director | Stephen Frears |
| Protagonistas | Kathy Bates, Michelle Pfeiffer, Rupert Friend, Frances Tomelty |
| Año de producción | 2009 |
| Duración | 86 minutos. |
| MPAA rating | R - Restringido. Chicos menores de 17 años se requiere la compañía de los padres o un adulto |
| Productor | Bill Kenwright, Thom Mount |
| Guionista | Christopher Hampton, Colette |
| Música | Alexandre Desplat |
| País | Reino Unido · Francia · Alemania |
| Experta de esta película | maripol · Como ser experto? |
| Última modificación | la vieja (Hace 8 meses) |
Antes de la Primera Guerra Mundial, París era el centro del mundo. Allí, alrededor de artistas, modistas y músicos, las cortesanas, tan bellas y experimentadas en el arte de amar que eran mantenidas con gran lujo por los hombres poderosos de la época, transitaban los más encumbrados salones. Léa es una de ellas, y ahora, ya casi en la madurez ... Leer más Antes de la Primera Guerra Mundial, París era el centro del mundo. Allí, alrededor de artistas, modistas y músicos, las cortesanas, tan bellas y experimentadas en el arte de amar que eran mantenidas con gran lujo por los hombres poderosos de la época, transitaban los más encumbrados salones. Léa es una de ellas, y ahora, ya casi en la madurez, se ha retirado.
En una visita a su amiga Madame Peloux, conoce a Chéri, el hijo de ésta. Madame Peloux posee grandes proyectos para el joven, pero primero le pide a Léa que lo prepare para transitar por salones, calles y tabernas parisinas. Ella acepta, pero lo que comienza como travieso flirteo se convierte en un fogoso amor que durará seis años.
Sin embargo, la madre del muchacho decide casarlo con una joven tímida, hija de otra cortesana de lujo. El matrimonio sale a recorrer el mundo mientras Léa comprende que ha perdido a su verdadero amor. Chéri tampoco puede olvidarla y al volver a París intentarán vivir su amor.
La historia, adaptada de una novela de Colette, radiografía con certeros hallazgos ese enfrentamiento entre la fragilidad del paso del tiempo y la de la doble moral. Casi con el mismo equipo que veinte años atrás el director Stephen Frears rodó Relaciones peligrosas , logró ahora un relato tenso que no cae en el simple melodrama.
Impecable es el trabajo de Michelle Pfeiffer como esa cortesana sedienta de pasión verdadera, en tanto que Rupert Friend logra salir airoso de un personaje cuyas facetas van quedando en descubierto con el transcurrir del relato. No menos laudatoria es la labor de Kathy Bates, como la madre, en tanto que el resto del elenco, la excelente reproducción de época y la música y la fotografía apoyan con talento esta historia que habla de deseos, pero también de amor sin prejuicios y de la inutilidad de poder detener el tiempo que se escurre entre la seducción y la muerte.
Adolfo C. Martínez
La nueva película de Stephen Frears (Relaciones peligrosas, Alta fidelidad, La reina) transcurre durante la Bélle Epoque, centrándose en el vínculo entre una cortesana y un joven malcriado. El resultado es irregular, pero tampoco decepcionante.
Veintidós años pasaron desde que Frears dirigió a Michelle Pfeiffer en Las relaciones peligrosa ... Leer más La nueva película de Stephen Frears (Relaciones peligrosas, Alta fidelidad, La reina) transcurre durante la Bélle Epoque, centrándose en el vínculo entre una cortesana y un joven malcriado. El resultado es irregular, pero tampoco decepcionante.
Veintidós años pasaron desde que Frears dirigió a Michelle Pfeiffer en Las relaciones peligrosas, adaptación de la novela epistolar de Choderlos de Laclos. Al binomio hay que sumarle el guión escrito por Christopher Hampton. Los tres vuelven a reunirse en Chéri (2009), film que transpone a la novela de Colette. Si hay algo que puede emparentar a ambas historias es el retrato despiadado de las ambiciones de sus personajes, capaces de sumirlos en juegos de perversión y –como consecuencia- en la más triste soledad. Pero mientras que hace dos décadas el realizador optó por subrayar este rasgo, aquí lo más pasional y contradictorio de las pasiones humanas (y por eso universales) queda en un segundo plano.
Lea (Pfeiffer) forma parte de ese grupo femenino cotizadísimo: el de las cortesanas. Si bien ha dejado de ejercer, aún la belleza y la seducción la acompañan. Un día pasa por la mansión de una colega interpretada por Kathy Bates, quien le pide que lleve a su hijo Chéri al mundo adulto. Que en el universo del relato debiera entenderse como un mundo “adúltero”. La educación sentimental se pone en marcha, sólo que ni el joven ni la profesional conocen las drásticas consecuencias que devendrán del posterior enamoramiento.
El principal problema de la película es que no termina de definir un tono. El propio film entabla un vínculo de liviandad con la temática amorosa desde el comienzo, mediante ilustraciones que ponen en contexto al espectador. También hay una voz en off que ironiza sobre las decisiones de los integrantes de la pareja. De allí al drama hecho y derecho hay un salto al vacío que no termina de amalgamarse con la totalidad del relato, sobre todo cuando Chéri –de nuevo por antojo de su madre- se casa con una joven tan aristocrática como él, pero menos vivaz e impulsiva.
Tampoco es muy convincente que el paso de los años deje tan pocas marcas en el cuerpo de Lea, puesto que desde que comienzo del romance hasta el final pasan siete años. Y son siete años en los tiempos en los que no existían ni el botox ni las cirugías plásticas. Frears cede ante el discreto encanto de esta clase acomodada y deja la mordacidad para los últimos quince minutos. No obstante, se nota la mano del director en la solvencia con la que resuelve en un montaje paralelo la vida de Lea y Chéri por separado, y en la leve comicidad con la que tiñe las escenas menos íntimas. Hacia el final, la película cobra un impulso dramático que la instala en la literalidad plena, y –en una operación de riesgo- cierra las grietas en la voz del narrador, dejando un sabor amargo pero más a tono con la historia de amor. Trunca, pero historia de amor al fin.
Leo una entrevista con Michelle Pfeiffer con cierto estupor: afirma que le costó un poco verse avejentada en la última parte de Chéri, la película que la ha reunido con Stephen Frears y el guionista Christopher Hampton después de Las amistades peligrosas. Digo "con estupor" porque uno de los problemas de Chéri, condensación de dos novelas de ... Leer más Leo una entrevista con Michelle Pfeiffer con cierto estupor: afirma que le costó un poco verse avejentada en la última parte de Chéri, la película que la ha reunido con Stephen Frears y el guionista Christopher Hampton después de Las amistades peligrosas. Digo "con estupor" porque uno de los problemas de Chéri, condensación de dos novelas de Colette, es que nunca parece que nuestra querida Pfeiffer tenga 50 años.
Toda la película está organizada alrededor de su persona, de lo que significa ser Michelle Pfeiffer cincuentona. En la ficción es una cortesana que, ya en horas bajas, acepta el encargo de educar a un niñato, hijo de una compañera de trabajo de lengua afilada (magnífica Kathy Bates), en las artes amatorias. Por supuesto, se enamora de él, y luego lo pasa mal: entra por lana y sale trasquilada.
En la realidad es una actriz que simboliza el destino de muchas compañeras de profesión que, en Hollywood y a los 50, no tienen ofertas para trabajar. Víctimas del paso del tiempo, son como platos de porcelana bellos y ajados. La gente los contempla, los colecciona, pero no les dan buen uso.
Stephen Frears decide filmar a la Pfeiffer como si fuera un objeto decorativo más, confundido entre el lujoso diseño de producción de una película sobre la decadencia de la belleza. Creo que no le presta la suficiente atención, quizás porque la belleza de la Pfeiffer no se ha marchitado lo suficiente para destacar entre tanta flor y sábana de seda.
El resultado es correcto, pero también algo frío para la pasión que, teóricamente, corre por las venas del mundo de Colette. Frears es un director que necesita estar cerca de sus actores, y aquí da la sensación de que se ha dejado distraer por el ambiente, por todo aquello que no estaba presente, por ejemplo, en Las amistades peligrosas.

"Regular"
"Mucha Bomba un embarquenada de seo ni nada mas fue una novela de despecgo, veamoslo asi mala 2 de 5 3 de 10"


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Buena
esta bien llevada gran elenco la pareja lora esa quimica imprecindible entre dos amantes con esas edades, pero el gran pero es el final tan inconcluso la historia merecia un final mejor hecho.