Quien vaya a ver Antes de partir, seguramente lo hará por sus dos protagonistas. Yo la elijo por su director. Nunca me canso de citar que Rob Reiner fue el director de grandes películas en diversos géneros, Cuando Harry conoció a Sally, Cuestión de honor (casualmente con Jack Nicholson en uno de sus mejores papeles) o Cuenta conmigo. Clarament ... Leer más Quien vaya a ver Antes de partir, seguramente lo hará por sus dos protagonistas. Yo la elijo por su director. Nunca me canso de citar que Rob Reiner fue el director de grandes películas en diversos géneros, Cuando Harry conoció a Sally, Cuestión de honor (casualmente con Jack Nicholson en uno de sus mejores papeles) o Cuenta conmigo. Claramente un gran director que ha contado muy buenas historias.
Pero que en los últimos años ha tenido varios casos fallidos que hasta cuesta recordar porque muy poca gente vió.
Antes de partir es una película sobre un tema difícil, pero está tratado de manera muy simple y con pocos momentos dramáticos.
Empieza con un relato de Morgan Freeman nuevamente… lo deben contratar para eso fundamentalmente! Lo viene haciendo desde hace mucho tiempo… Sueños de libertad, Million dollar baby y el doblaje en inglés de La marcha de los pinguinos. Es que su voz tiene mucha presencia y realmente genera un clima muy particular.
Jack Nicholson hace un papel creible para lo que es el, y junto a Freeman hacen una muy buena pareja que sostiene toda la historia.
Está filmada supuestamente en varios lugares del mundo, pero todos son montajes de buena calidad.
El elenco secundario está muy bien, y se destaca Sean Hayes, el mismo de Will & Grace.
Antes de partir es una película que disfrutarán mayormente los mayores de 40, y seguramente saldrán muy conformes. Una linda historia, para pasar un rato agradable y no buscarle el pelo al huevo
Sir Chandler
Para algunos, los incondicionales de Jack Nicholson, de Morgan Freeman o de los dos, puede ser suficiente con disfrutar una hora y media de sus presencias y con verlos moverse sin problemas en personajes hechos a su medida. No para quienes esperen de un film algo más que la aplicación de una fórmula remanida y sientan algún rechazo por la demag ... Leer más Para algunos, los incondicionales de Jack Nicholson, de Morgan Freeman o de los dos, puede ser suficiente con disfrutar una hora y media de sus presencias y con verlos moverse sin problemas en personajes hechos a su medida. No para quienes esperen de un film algo más que la aplicación de una fórmula remanida y sientan algún rechazo por la demagogia sentimental a la que Hollywood recurre asiduamente con la mirada puesta en la boletería.
Aquí hasta las "sorpresas" que reserva el guión son previsibles. Toda la anécdota -una suerte de Extraña pareja entre enfermos terminales- suena forzada y artificiosa. Está presuntamente destinada a complacer, es decir, a divertir y emocionar de la manera más superficial, pero le falta ingenio para provocar la risa y credibilidad a sus personajes (y a las situaciones que viven) para emocionar. Y si el libreto de Justin Zackham no ayuda mucho con frasecitas como "sé que cuando él murió sus ojos estaban cerrados y su corazón abierto", tampoco se luce Rob Reiner, que ha perdido el brío de los tiempos de Cuando Harry conoció a Sally y se reduce a cumplir burocráticamente con su tarea, tal vez porque confía en que Nicholson y Freeman le sacarán las papas del fuego.
Nada de eso. El histriónico Jack, que aquí es el malhumorado e iconoclasta dueño del hospital víctima de sus propias reglas (todas las habitaciones deben ser compartidas y por eso le toca Freeman de compañero), parece entretenerse haciendo una parodia de su imagen pública. Morgan pone su oficio y su bonhomía para interpretar al mecánico que no pudo estudiar como quería pero puede dar lecciones de vida. Los dos tienen cáncer, a los dos les queda apenas un año, pero -gentileza del libreto- se muestran tan saludables como para que cuando el millonario descubre que su compañero de cuarto ha esbozado una lista de "cosas que hacer antes de morir" y pone su avión, su dinero y su secretario (Sean Hayes, de Will & Grace ) para cumplir con el proyecto, los dos se lancen a la aventura con el entusiasmo (y la resistencia física) de un par de muchachos.
De viaje
La lista es, por supuesto, estilo Hollywood, vale decir que la mayoría de los objetivos son alcanzables si se cuenta con el capital necesario: quieren ver las maravillas de Egipto, tirarse en paracaídas, montar autos de competición y disputar una carrera, subir al Himalaya, conocer el Taj Mahal y la Muralla China, hacer un safari en Africa, cenar en Francia, etc. Y lo hacen, lo que no significa que el film haya contado con un fenomenal presupuesto de producción, sino con las artes más bien rudimentarias de alguna computadora: la escenas en que los dos observan el majestuoso espectáculo de las pirámides, por ejemplo, parecen filmadas delante de un gigantesco póster y traen alguna nostalgia de los viejos projectings . Mientras dura el recorrido, claro, descubren los "verdaderos valores de la vida". Y al fin subrayan el toque sentimental. Como para que a la receta no le falte ningún ingrediente. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Fernando López
Antes de Partir
"Excelente"
"De esta película se quejaron mucho del guión pero para mí, por lo menos para la clase de película que es, estaba muy bueno. A parte, muy bien tratado el tema, para ser una comedia dramática."