Luego de perder un bebé, Kate y John deciden adoptar a Esther, una brillante niña que acaban de conocer en un orfanato. Originaria de Rusia, la pequeña tiene un comportamiento extraño que le impide socializar con los demás, convirtiéndola en blanco de toda clase de burlas e insultos. Sin embargo, Esther tiene un secreto que lejos de convertir ... Leer más Luego de perder un bebé, Kate y John deciden adoptar a Esther, una brillante niña que acaban de conocer en un orfanato. Originaria de Rusia, la pequeña tiene un comportamiento extraño que le impide socializar con los demás, convirtiéndola en blanco de toda clase de burlas e insultos. Sin embargo, Esther tiene un secreto que lejos de convertirla en víctima, la vuelve una gran amenaza para todos a su alrededor.
Siguiendo con la tónica de El ángel malvado (1993), el filme muestra una inofensiva niña al principio, que poco a poco va revelando su verdadero rostro y quebrando a una familia que lucha por salir adelante de problemas como enfermedades, alcoholismo y engaños. Aunque el trailer y el póster sugiera que es una película más con niños que fruncen el ceño para verse malvados, la cinta cuenta con buenas actuaciones, destacando a la pequeña Isabelle Fuhrman, quien es efectiva en la transición de una chica incomprendida a una mente verdaderamente distorsionada. Asimismo, resalta la valentía del director Jaume Collet-Serra, quien lejos de huir a la violencia física y psicológica contra –y hecha por– niños, la utiliza como un importante recurso dramático, volviéndola pieza fundamental de la obra. Por si esto fuera poco, agreguemos una tétrica canción de cuna que acompaña la acción y el inesperado twist que hacen de La huérfana una cinta más que recomendable para los amantes del suspenso.
–Luis Miguel Cruz
He visto La huérfana casi 3 veces antes de escribir esta crítica, y si tengo que destacar algo, sin lugar a dudas digo que es una película perturbadora.
La historia se puede parecer a películas de otras décadas, por poner a un personaje infantil malvado, pero quizás la buena elección de su protagonista haga que esta similitud pase desaperci ... Leer más He visto La huérfana casi 3 veces antes de escribir esta crítica, y si tengo que destacar algo, sin lugar a dudas digo que es una película perturbadora.
La historia se puede parecer a películas de otras décadas, por poner a un personaje infantil malvado, pero quizás la buena elección de su protagonista haga que esta similitud pase desapercibida.
La niña que hace de Esther, puede pasar de la simpatía al demonio con una simple mueca, y si hubiéramos tenido un “el ángel malvado vs la huérfana”, Macaulay Culkin hubiera llorado durante toda la película. Creo que Esther podría ser la hija no reconocida de Glen Cloose en Atracción fatal... no te cocinará el conejo, pero dale una paloma!.
Y su gran labor no tiene que opacar la correcta tarea del matrimonio formado por Vera Farmiga y Peter Sarsgaard, al igual que los otros niños no desentonan y le dan fuerza a la historia.
El director le dio un toque distinto a las imágenes, y lo que en muchas otras películas se insinúa, acá se muestra directamente, y eso puede descolocar a los espectadores.
Obvio que quien va a ver una historia así, busca ciertos sustitos y la película los tiene, pero también tira algunas cositas como para reírse por momentos.
Seguramente por un hecho en particular, la historia será aceptada o rechazada por los espectadores, pero dudo que la mayoría salga insatisfecho, porque la película logra su cometido, y eso es lo que uno busca con una película así en el cine. Si te gusta sobresaltarte, esta es tu película.
En su debut fílmico La casa de cera (2005), Jaume Collet-Serra actualizó exitosamente, con una apreciable imaginación visual, una vieja historia de horror que había sido llevada al cine en un par de ocasiones. Es de suponer que este antecedente hizo que la Warner lo contratara para dirigir una puesta al día de la conocida historia del infante ... Leer más En su debut fílmico La casa de cera (2005), Jaume Collet-Serra actualizó exitosamente, con una apreciable imaginación visual, una vieja historia de horror que había sido llevada al cine en un par de ocasiones. Es de suponer que este antecedente hizo que la Warner lo contratara para dirigir una puesta al día de la conocida historia del infante malvado cuyo único objetivo es destruir a todos los que le rodean, incluyendo su propia familia, al estilo del canónico thriller La mala semilla (Mervyn Le Roy, 1956) o, más recientemente, El ángel malvado (Joseph Ruben, 1993). Pues he aquí que los Coleman, la maestra de piano Kate (Vera Farmiga) y el arquitecto John (Peter Sasgaard), no están conformes con lo que tienen: un amplísimo caserón en algún lugar de Connecticut, un hijo mayor normalmente rebelde (Jimmy Bennett), una hijita menor sordomuda pero encantadora (Aryana Engineer), y una evidente afluencia económica. Pero el matrimonio no está bien: el último parto salió mal y el tercer hijo nació muerto, ella tiene apenas un año de haber escapado del alcoholismo, y él le puso los cuernos a ella en algún momento del pasado. Para llenar tales vacíos, no se les ocurre otra cosa que ir al orfanatorio más cercano y adoptar una niña de nueve años: Esther (convincente Isabelle Fuhrman), que resultará ser la hijita que Hannibal Lecter nunca tuvo. Los tres niños actores y Miss Farmiga merecen más que esta absurda trama recalentada escrita por Alex Mace que, para “explicar” el psicopático comportamiento de Esther, se saca de la manga una de las vueltas de tuerca más arbitrarias de la historia. Es una lástima, porque la premisa no deja de ser inquietante: una niña que parece la hija ideal por sus modales, su educación, su madurez, sus múltiples talentos —como la protagonista infantil del cuento de Patricia Highsmith “La perfecta señorita”—, se descubre no sólo como una demoniaca asesina, sino como una especie de perverso catalizador para que toda la suciedad que Kate y John habían escondido bajo la alfombra, salga a relucir a la primera provocación. Por desgracia, estos elementos son echados a un lado para privilegiar los sustos más facilones (¡buu!), con todo y sanguinolento desenlace archiprevisible.
Por Ernesto Diezmartínez
Gente precipitada, inexperta o excesivamente confiada, los Coleman no toman recaudos cuando van a adoptar una hija. Vienen de una desgracia familiar -el tercer vástago murió en el vientre materno-, y están tan preocupados por dejar atrás ese dolor y por remediar la inestabilidad emocional de la frustrada mamá -que para colmo carga con alguna c ... Leer más Gente precipitada, inexperta o excesivamente confiada, los Coleman no toman recaudos cuando van a adoptar una hija. Vienen de una desgracia familiar -el tercer vástago murió en el vientre materno-, y están tan preocupados por dejar atrás ese dolor y por remediar la inestabilidad emocional de la frustrada mamá -que para colmo carga con alguna culpa vinculada con su adicción al alcohol-, que ni averiguan los antecedentes de la primera nena que les cae simpática. La chiquilina que conocen en un orfanato tiene 9 años, se llama Esther, parece un modelo de buena educación y, según dicen, es la única sobreviviente de una familia rusa que murió carbonizada en el incendio de su casa, allá en el Este europeo. Se entiende que su conducta parezca un poco rara, y hasta ella misma lo admite: "Soy diferente", dice.
Se queda corta. Y es natural, porque si la chica no resultara un verdadero demonio capaz de convertir a sus hermanitos en cómplices (al mayor, con amenazas; a la menor, sordomuda, ganándose su confianza), no habría terror. Y eso es lo que buscan Jaume Collet-Serra y sus libretistas, aunque las perversas maniobras de su maligna criatura son de esas que, por su arbitrariedad e incoherencia, generan más risas que sobresaltos. Es una lástima, porque el film, que en un principio parece apuntar al thriller psicológico en torno de las pesadillas, las ansiedades y las culpas de la trastornada dueña de casa y genera alguna intriga sobre las secretas motivaciones de la recién llegada, desperdicia la posibilidad de trabajar sobre la ambigüedad y va desbarrancándose a medida que pasan los minutos entre golpecitos de efecto, escenas guiñolescas, situaciones y personajes poco creíbles (el expeditivo trámite de adopción o la actitud de la psiquiatra son apenas dos ejemplos) y una explicación final tan absurda que invita a la carcajada. Peter Sarsgaard y Vera Farmiga se esfuerzan por dar alguna veracidad a sus personajes y es destacable el desempeño del elenco infantil.
Fernando López
Muy Buena
Terrible la pelicula, es buenisima la idea del escritor y creador de esta peliculamis felicitaciones.... :D