Gwen Cummings es una famosa escritora que lleva una vida desenfrenada con su novio Jasper, que al igual que ella se siente atraído por el lado salvaje de la vida. Para ellos la vida es tan solo un entrenamiento del vicio hasta que el comportamiento impresentable de Gwen en la boda de su hermana L ... Leer más
Gwen Cummings es una famosa escritora que lleva una vida desenfrenada con su novio Jasper, que al igual que ella se siente atraído por el lado salvaje de la vida. Para ellos la vida es tan solo un entrenamiento del vicio hasta que el comportamiento impresentable de Gwen en la boda de su hermana Lily, la conduce a 28 días de rehabilitación por orden judicial. Es ahí cuando Gwen se enfrenta cara a cara a una serie de normas y rituales rodeada por un grupo de fascinantes compañeros de rehabilitación. Pero Gwen, una chica de ciudad pasada de todo, no está dispuesta a ceder.
| Género | Drama |
|---|---|
| Título Original | 28 Days |
| Director | Betty Thomas |
| Protagonistas | Sandra Bullock, Steve Buscemi, Viggo Mortensen, Dominic West, Diane Ladd, Marianne Jean-Baptiste, Elizabeth Perkins, Azura Skye, Alan Tudyk, Michael O'Malley |
| Año de producción | 2000 |
| Duración | 103 minutos. |
| Guionista | Susannah Grant |
| País | Estados Unidos |
| Experto de esta película | marcio de almeida · Como ser experto? |
| Última modificación | ri32pi (Hace 4 meses) |
Nadie está libre de caer en cualquier tipo de adicción provocando que su vida se vea inmersa en una peligrosa y dependiente vorágine, ya sea física o psicológica; una ama de casa, una periodista, un médico, un actor de telenovelas o un ídolo del deporte pueden fácilmente convertirse en propicias víctimas de las drogas, del juego, del sexo ... Leer más Nadie está libre de caer en cualquier tipo de adicción provocando que su vida se vea inmersa en una peligrosa y dependiente vorágine, ya sea física o psicológica; una ama de casa, una periodista, un médico, un actor de telenovelas o un ídolo del deporte pueden fácilmente convertirse en propicias víctimas de las drogas, del juego, del sexo o de la televisión.
Esa dependencia y sus secuelas internas y externas (malestar físico, problemas en las relaciones sociales y familiares) son abordadas por Betty Thomas en este film protagonizado con bastante solidez por una descocada Sandra Bullock, que después de un período reflexivo intentará frenar y cambiar de rumbo su dañino e irresponsable manera de comportarse.
Susannah Grant, guionista igualmente de otra reciente película basada en hechos reales y que presentaba como figura primordial a otra mujer de fuerte personalidad, "Erin Brockovich", escribe en esta ocasión un texto eficaz pero determinado por una clara previsibilidad, tanto en la culminación del asunto como en el desarrollo de unos personajes fuertemente estereotipados, muchos de ellos insubstanciales, a pesar del continuo salpicado de caracteres adjuntos a la protagonista principal.
Esta agridulce comedia romántica necesitaría establecer mayor estrechez entre los residentes en el centro de rehabilitación, otorgandoles asimismo mayor cuerpo y alma.
Los dos vínculos más densos e interesantes son los que formados por la protagonista con su joven compañera de habitación y con el atractivo jugador de béisbol, sin embargo sería mucho más interesante para el desarrollo de la acción ahondar en el contacto entre Gwen y el personaje interpretado por Steven Buscemi, su experimentado consejero personal.
La película, cuya principal y optimista máxima es que toda persona puede ser capaz de superar los baches que aparecen en su vida y encarar un nuevo futuro si se cuenta con la suficiente capacidad de autocontrol y con la estimable ayuda y predisposición a la misma de los demás, no es un título que vaya a pasar a la historia del cine como clave en el tratamiento del problema de las adicciones pero sí es digno en parte por sus pequeñas dosis de realismo servidas con una desequilibrada mezcolanza de carga dramática y humor melifluo (más drama que comedia) y por las actuaciones del plantel de actores. Junto a Sandra Bullock encontramos a gente como el citado Buscemi, Diane Ladd, Marianne Jean-Baptiste, Viggo Mortensen o Elizabeth Perkins.
"28 días" es un film lleno de buenas intenciones que funciona muchas veces tanto en el plano trágico como en el cómico pero que carece del impacto necesario para transmitir con pujanza un mensaje sobre un asunto ciertamente problemático en cualquier tipo de sociedad consumista.
Una de dos: cárcel o tratamiento de rehabilitación. Es lo que le dan a elegir a Gwen Cummings -es decir, a Sandra Bullock-, y la chica, obviamente, se inclina por el mal menor. No es que esté demasiado convencida de que le haga falta rehabilitarse de nada. Suele tomar algunas copitas de más cuando anda de fiesta en fiesta con su novio inglés - ... Leer más Una de dos: cárcel o tratamiento de rehabilitación. Es lo que le dan a elegir a Gwen Cummings -es decir, a Sandra Bullock-, y la chica, obviamente, se inclina por el mal menor. No es que esté demasiado convencida de que le haga falta rehabilitarse de nada. Suele tomar algunas copitas de más cuando anda de fiesta en fiesta con su novio inglés -es decir, todas las noches-, y también recurre a algún medicamento cuando la mortifica la resaca -es decir todas las mañanas-. Sólo eso. Nada -según ella- que deba ser tomado a la tremenda: a cualquiera le gusta divertirse después de tanto trabajar. Y debe suponerse que Gwen trabaja porque por ahí se sugiere que es escritora -no se sabe de qué: tal vez sea cronista de la vida mundana de Nueva York- y que además tiene mucho éxito.
A dos puntas
La cuestión es que la última vez -parece- se le fue un poco la mano. Una trasnoche movida que por poco termina con el incendio del departamento en que convive con su achispado galán casi la hizo olvidar del casamiento de su hermana. Llegó a los apurones, tarde, con pobres excusas y tan fuera de control que echó a perder la fiesta con sus imprudentes desatinos, incluido un tropezón que la hizo aterrizar en plena torta de bodas. Total, que salió disparada en busca del pastelero salvador, montó en la limusina y sin soltar el pie del acelerador fue a estrellarse contra un cerco. Lo suficiente para que cualquier juez la considerara un peligro público.
Tal prólogo ocupa unos pocos minutos de acción a toda máquina que parecen anticipar el tono de comedia alocada que marcará el film. Pero sucede que la guionista Susannah Grant (aquí bastante menos inspirada e ingeniosa que en "Erin Brockovich") y la directora Betty Thomas están empeñadas en ponerse un poco serias para enviar sus mensajes aleccionadores acerca de los beneficios de la moderación y la cordura. Y es también probable que la desenvuelta Sandra Bullock haya aportado lo suyo pensando que un tema como éste ayudaría a que Hollywood empezara a tomarla en serio como actriz; otra vez será.
De modo que a partir de la llegada de la protagonista a Serenity Glen el film se pone a alternar momentos dramáticos y situaciones de intención cómica. Entra en escena entonces un grupo de personajes secundarios que no parecen sino estereotipos ambulantes exagerados hasta la caricatura. En la mezcolanza caben desde una adolescente adicta a la heroína y con vocación suicida hasta un cowboy beisbolista, y desde un coordinador médico con aspecto de recién recuperado hasta un stripper alemán y drogadicto que se sueña bailarín.
Para sumar algo de emoción hay breves flashbacks que informan de las penas infantiles de la protagonista, a lo que se suma su titubeo sentimental entre el británico seductor y calavera (Dominic West) y el hosco vaquero deportista (Viggo Mortensen). Para sumar risas, una ridícula telenovela que todos -internados y profesionales- siguen religiosamente.
Por supuesto, la chica que al principio miraba con cínico desdén la rutina de los internados termina aceptando la necesidad de una cura. Y lo hace con tanta convicción que mucho antes de que se cumplan los 28 días empieza a hacerle asco al champagne. En el camino, además, ha recibido tantas lecciones de vida y ha hecho tan seriamente las paces consigo misma y con su pasado que ya novolverá a ser la irresponsable de antes. En el cine, ya se sabe, nada es imposible.
No quedan dudas, pues, de la efectividad del tratamiento, aunque lo que no queda muy claro es si el film se ríe de las rutinas que se siguen en Serenity Glen o las juzga recomendables. La indecisión, al fin, es uno de los rasgos más notorios de este relato bien cuidado en los aspectos técnicos, correctamente interpretado y apenas entretenido; el otro es su total, indisimulable superficialidad.


Cargando...